Miércoles, 19 Jun,2019
Opinión / FEB 24 2019

Ciencia y creencia

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Las aseveraciones de la ciencia darían para modificar o afirmar una creencia, es lo que se supone, pero también es cierto que romper con una de ellas es de lo más problemático, pues parece que se enquistan casi que de modo incuestionable y para siempre. Cuesta creer que algunas verdades de la ciencia no tienen el efecto esperado en el marco de expectativas humanas dado que se actúa casi que en contravía de lo que se afirma. Es lo que acontece con los informes sobre el cambio climático, que no solo se ignoran sino que se piensa que tal realidad no es posible, y se descarta la ciencia en la creencia de que al hacerlo el problema desaparece.

No se discute que el pensamiento científico tiene la mayor carga respecto a información acerca de realidad y la verdad de sus afirmaciones. Por ejemplo es muy difícil entablar una disputa, o poner en duda, que el agua es un recurso limitado, ni aumenta ni disminuye, porque es un valor estable, y que el agua dulce representa un mínimo de ese recurso. Ante esta evidencia, y otras de la misma naturaleza, se es enfático en reconocer que los datos son el fruto de un trabajo investigativo de largo aliento en el que se ponen en juego métodos, cálculos y conocimientos corroborados. 

Pocos de nosotros sabríamos calcular la cantidad de agua que hay en la Tierra, pero creemos en la comunidad científica para aceptar lo que se afirma. Sin embargo, ¿de qué valen afirmaciones reputadas como verdaderas si no aceptamos que son ciertas y las valoramos por lo que traducen en conocimiento? Obsérvese la actitud de pacientes que “dudan” del médico, del diagnóstico o de la formula médica. No están dispuestos a conceder veracidad y ponen en cuestión la calidad de los medicamentos o dejan de seguir las prescripciones. En un caso así no se trata de “duda metódica” sino de caprichos que sobreviven en razón a creencias muy arraigadas. Alguien decía que al sobado se le reconoce por las sobadas, pero vaya uno a saber por qué es tan solicitado el servicio del sobador. 

Conducta observable o razón práctica se espera de un individuo que dispone de información confiable. Pues de acuerdo al pragmatismo de nada vale una verdad si no es útil a las pretensiones y expectativas humanas. Pero también es cierto que por firmes que sean esas verdades tendrán que someterse al juicio de la naturaleza, para rectificarlas o rechazarlas, y saber así de nuestra ignorancia y los equívocos a que estamos expuestos. 

La disputa de opinión, creencia, ciencia, no es nueva, se remonta a los albores de la filosofía y traduce uno de los problemas del conocimiento, de los más serios, complicados y difíciles, y que aún, con tanta mentira y falsa información, está muy vigente. 

 

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