Lunes, 22 Jul,2019
Opinión / ENE 08 2019

Ciencias de la frustración

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

A estas horas, miles de jóvenes colombianos, se están preguntando, para qué diablos se trasnocharon, sufrieron, se amargaron, aguantaron estudiando once años de su vida, aunque también rieron y disfrutaron la hermosa época estudiantil.

Ahora son bachilleres sin esperanza, sin posibilidad de acceder al sistema universitario. En Colombia que no tiene como su prioridad el desarrollo humano de su pueblo, ni mucho menos su educación, pues sus dirigentes ven en la educación un enemigo, la escolarización universitaria es nula, no alcanza al dos por ciento de su juventud. Colombia es un país sin futuro.

Así como es obligatorio el servicio militar, así como hacen redadas y montan a nuestra juventud en camiones para llevarlos a prestar servicio, debiera también ser obligatorio el estudio universitario, o al menos brindárselo gratuito a todo aquel que quiera estudiar. Miles de jóvenes, sueñan siendo profesionales, pero los espera la calle, el trabajo indigno y barato, la perdición y las malas oportunidades, organizaciones criminales que ofrecen la ilusión del dinero fácil, en contra de lo que ofrece nuestro Estado, la desilusión del fracaso.

Más del noventa por ciento de los bachilleres, inician su carrera este y todos los años, ciencias de la frustración y el fracaso. Esa es la única carrera que se le ofrece gratuitamente a nuestros bachilleres frustrados, jóvenes desesperanzados cuyos padres, hacen parte de la Colombia olvidada, excluida y sin esperanzas. 

Los datos del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento, Cippec, son desesperanzadores, Colombia en América Latina, es el país más desescolarizado, aunque decreció en la mortalidad académica en primaria debido a la promoción automática, la mantuvo en secundaria. Nuestra clase política corrupta, para mantener sus privilegios, sabe que lo principal es mantener al pueblo en la ignorancia, impedir su desarrollo humano, pues un pueblo educado y con posibilidades de ingresar dignamente al mercado del trabajo calificado, se saldría del fácil dominio al que es sometido, y adquiriría el status de votante libre e independiente. El desarrollo humano que produce el alto nivel de educación en un pueblo, produce el desarrollo económico de este, y por lo tanto políticas asistencialistas como las que tenemos, y a través de las cuales chantajean el voto ciudadano, no son necesarias. Por eso la educación es la peor enemiga de la clase política corrupta. 

Colombia, la buena heredera de la atrasada España, no solo heredó de sus encarcelados ciudadanos invasores, la sífilis y otros males, sino su visión atrasada sobre la educación, esa España veía muy peligroso que sus jóvenes cambiaran la agricultura por las letras. La madre patria, fue la madre de esta clase que se bebió todo el atraso, y aprendió muy bien a cerrar escuelas, como lo legó Felipe IV.

No puede la ciudadanía colombiana seguir pensando en salvadores provenientes de los partidos que la han sumido en la ignorancia y miseria. Es la ciudadanía libre, la que en busca de su propio desarrollo le dé la espalda para siempre a los partidos de la corrupción. 


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