Viernes, 18 Oct,2019
Opinión / FEB 20 2018

Continuidad versus cambio

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Eso es lo que se juega en las presidenciales que vienen. Y aunque apostar en este momento por los nombres de los dos candidatos que se disputarán la segunda vuelta es apresurado y poco serio, me permito echar mano de la hipótesis, salvamento de analistas políticos, encuestadores, astrólogos y cuenteros en general, para aventurar que la pelea por la presidencia será entre Vargas Lleras y Gustavo Petro.

Lo digo porque me parece que la campaña de De la Calle, uno de los cinco aspirantes fuertes, no terminó de cuajar nunca. Fajardo, cosa usual en él, ya se empezó a desinflar. Y el de la consulta uribista, cualquiera que gane, no tendrá la fuerza ni el carisma suficientes para quitarle la cabeza de la ultraderecha a Vargas Lleras, a quien, al fin de cuentas, terminarán aliando. No se extrañe si ídem hacen De la Calle y Fajardo, pues se infiere por sus actos que una cosa es lo que dicen y otra lo que realmente piensan. Vargas Lleras es garantía de continuidad de las tácticas y estrategias de la vieja clase política colombiana, y esa continuidad les sirve tanto a los líderes liberales como a los conservadores, tanto a los del centro como a uno que otro de la izquierda. ¿Qué sería, por ejemplo, de los senadores Claudia López y Jorge Enrique Robledo sin la continuidad? De llegar a la presidencia, Vargas Lleras tendría cuatro objetivos puntuales a cumplir en su mandato. Uno: retrasar la acción de la justicia penal nacional e internacional contra políticos, empresarios, industriales, banqueros, terratenientes y ganaderos actores históricos del conflicto armado en Colombia.Dos: tratar de recomponer la credibilidad ciudadana en el régimen político colombiano, régimen ilegítimo y corrupto, permeado desde sus cimientos por los dineros del narcotráfico y la contratación pública. Tres: mantener la llamada “confianza inversionista”, eufemismo dado a la entrega descarada de todos nuestros recursos naturales a la voracidad de las grandes empresas nacionales y multinacionales. Y cuatro: seguir derrotando a las guerrillas, ya no en el campo de batalla, pues el dinero para la guerra se acabó, sino en la mesa de conversaciones, las altas cortes y el Congreso de la República. Del otro lado está Petro, fatuo, hablando de modificaciones a la estructura económica, política y social del país. Hablando de democratizar el saber, el crédito y la tierra con el fin de generar riqueza para todos y no solo para unos cuantos. Hablando de cambiar el modelo económico, de poner freno a la política extractivista megaminera, de revivir el aparato productivo agrícola, de combatir el latifundio improductivo, de acabar con la tercerización laboral. Hablando del fortalecimiento de lo público a partir de la descentralización burocrática. Hablando de cambios. Hablando, pero no escuchando. Tan seguro de sí como Aquiles. 


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net