Miércoles, 18 Sep,2019
Opinión / JUN 19 2016

Contribución de valorización: ¡más viva que nunca!

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Diversas motivos me obligan a tratar este asunto: el primero, tengo algunos conocimientos sobre él; el segundo, es el más importante de Armenia  en muchos años; el tercero, es una torpeza  el intento de engañar a cuatrocientos mil armenios, diciéndoles que se acabó la contribución de valorización. Veamos.

En 1962, el abogado Alberto Fernández Cadavid era la primera autoridad de Colombia, en lo relativo a la contribución de valorización. Contratado por el municipio de Armenia,  redactó el primer estatuto de valorización. Aprobado el respectivo acuerdo, se estableció la contribución de valorización, y se hicieron obras que transformaron la aldea en una ciudad pequeña:  

La Avenida Bolívar, la carrera 19 en toda su longitud, la ampliación de calles y carreras en el centro, el Parque de los Fundadores, y la pavimentación de centenares de cuadras de vías etc. Su enumeración haría este escrito interminable.

En los años noventa,  algún alcalde cerró la Oficina de Valorización, que había llegado a ser la dependencia más importante del municipio. ¿Cuál fue su pretexto?  Defender a los más pobres, lo cual era una mentira, pues ellos, por desgracia, no tienen casa propia, y, por lo tanto, no pagan esta contribución.  

¿Quién paga contribución de valorización? El dueño de un inmueble, cuando  el  valor de éste aumenta, por la realización de obras de urbanismo por el Estado (nación, departamento o municipio etc…).  

Es falso que ahora se esté cobrando a los más pobres. El Acuerdo número 20 de 2014, que ordena el plan de obras que hoy se ejecuta, y que autoriza la correspondiente contribución de valorización; expresamente excluye de este tributo  los predios de los estratos 1 y 2.  Así lo dispone el artículo 14, que copio textualmente, en lo pertinente:


“ARTICULO 14.- BIENES INMUEBLES EXENTOS.
“… se dispone por razones de equidad que sobre los predios de uso residencial localizados en los estratos socioeconómicos 1 y 2 no será liquidada esta contribución. Los recursos dejados de recaudar por este concepto, serán incluidos dentro del presupuesto y asumidos por el Municipio de Armenia.” (Subrayas, fuera de texto).

El  Acuerdo 019 de 2014, demandado y cuya nulidad se decretó en sentencia de primera instancia, es asunto diferente. 

Veamos:
a). El Municipio apelará: habrá que esperar a que el Tribunal Administrativo del Quindío, dicte el fallo de segunda instancia, que puede revocar o confirmar la sentencia; 

b).  Son dos acuerdos diferentes: 019  y 020. En consecuencia, la anulación del primero, en mi opinión, no tiene efecto sobre el segundo (020) que es, precisamente, el que decretó el plan de obras y ordenó cobrar valorización  sobre los predios cuyo valor  aumentará  por la ejecución de aquellas.

Pero no es ésta la oportuni dad para un debate jurídico. Él se dará ante el Tribunal Administrativo.  A su resultado me atengo. 

En cambio, sí es la indicada para exponer razones de conveniencia para toda la comunidad, como las siguientes:

Armenia necesita las obras contempladas en el Acuerdo número 020, para mejorar el tránsito de vehículos y personas por sus calles y avenidas. 

Su construcción ocupará a muchos, y disminuirá el desempleo, uno de los peores males,  como lo saben muchos armenios que lo han padecido en los últimos tiempos. 

Esta contribución permite que  recursos generados por tributos diferentes (predial, industria y comercio, por ejemplo) puedan destinarse a otras finalidades, en beneficio de todos los armenios. Ahí están los que viven en sectores de estratos 1 y 2, no sujetos a la valorización:  hay que trabajar favor de ellos, que tienen los ingresos más bajos.

Es inaceptable repetir errores manifiestos: la Avenida Centenario multiplicó el valor de centenares de inmuebles, en los cuales se construyen edificios de quince o más pisos. Como no se cobró valorización, los dueños de los predios adyacentes se enriquecieron a costillas de todos. Y lo mismo aconteció en la carrera 14, entre calles 12 y 21,  al hacerse el Centro Comercial de Cielos Abiertos.

Es absurda la expresión “¡obras sí, valorización no!”. Es como entrar a un restaurante, preguntar por el plato más caro, y gritarle al mesero: “¡Sírvamelo, pero le advierto que yo no pago!” 

Finalmente: éste es un tema serio. ¡Que nadie lo  convierta en caballito de batalla de politiqueros!

 


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