Miércoles, 21 Nov,2018

Opinión / JUN 14 2018

Conversación entre opuestos

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En una entrevista al sociólogo polaco Zygmunt Bauman, le plantearon la siguiente pregunta: Si nos sentimos cómodos conectados —por redes sociales—, ¿para qué nos haría falta recuperar el diálogo? El autor del concepto de ‘modernidad líquida’ respondió: “El futuro de nuestra cohabitación en la vida moderna se basa en el desarrollo del arte del diálogo. El diálogo implica una intención real de comprendernos mutuamente para vivir juntos en paz, aun gracias a nuestras diferencias y no a pesar de ellas. […] Diálogo significa exponer las propias ideas  asumiendo el riesgo de que en el transcurso de la conversación se compruebe que uno estaba equivocado y el otro tenía razón”.

Inspirados en experiencias propias y ajenas se reunieron en Bogotá, entre el 5 y 7 de junio, un grupo de expertos nacionales e internacionales para dialogar sobre lo que significa conversar entre opuestos. En el evento organizado por la Plataforma de Diálogos Improbables y Colombia 2020 de El Espectador, se dieron cita personas con diferentes puntos de vista sobre política, paz y educación, entre otros. En un ambiente caracterizado por el disenso y el  respeto, fue posible escuchar a los voceros de las campañas presidenciales mientras alternaban con expertos en resolución de conflictos de la talla de John Paul Lederach y otros provenientes de la India, Guatemala, Noruega, el País Vasco, Irlanda del Norte, Serbia y Montenegro.

Francisco Barbosa, analista y profesor, miembro del equipo de Iván Duque, dijo: “El mensaje que se le tiene que dar a la ciudadanía es que la democracia sigue funcionando y la democracia material hace parte de un mecanismo de discusión permanente que se va resolviendo en un periodo particular”. En otra orilla la representante electa María José Pizarro, vocera del candidato Gustavo Petro, afirmó: “Nos ha faltado el reconocimiento del otro, es decir de las experiencias de seres humanos y de ideologías diversas que han existido en el país, pero que no han sido escuchadas. La primera tarea es escucharnos”.

Otras voces, como la del sacerdote Francisco de Roux, expresaron que “el diálogo es el camino en sociedades divididas”. En el mismo tono Jorge Mario Eastman, asesor de Iván Duque, comentó que “en una democracia todo debería ser tolerable, excepto la intolerancia misma. La intolerancia es el uso de la violencia para solucionar nuestros conflictos”. 

Este ejercicio pedagógico de construcción de confianza y opinión, ofrece un claro mensaje a nuestra sociedad: Sólo podremos avanzar como Estado-Nación, si trabajamos en la construcción de puentes que faciliten el diálogo entre opuestos derribando aquellos muros que excluyen y separan. Solo explorando el diálogo constructivo con el otro, seremos capaces de  tramitar nuestras diferencias. En una democracia, aun siendo imperfecta, no existe otro camino.

*Exasesor Alto Comisionado de Paz – Miembro Acore Quindío

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