Miércoles, 14 Nov,2018

Opinión / MAR 01 2018

Cuánto vale lo que no tiene precio

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Una de las preocupaciones más sentidas por los colombianos en los últimos tiempos, es el tema de la salud. Un derecho esencial cada vez más vulnerado, precisamente por su comercialización, donde quien tiene con qué, logra pagar por su vida. Los medios de comunicación, como nunca antes, informan sobre “el paseo de la muerte”, desviación de recursos destinados a la atención en salud, las innumerables tutelas para acceder a un servicio o medicamento, las protestas en las salas de urgencias, los desfalcos en las EPS y hospitales públicos, los carteles de la hemofilia, el sida, el drama de quienes ante la posibilidad de muerte, ruegan entre llanto que alguien los ayude, el paro reciente de los maestros en el que un punto álgido, es justamente su calamitosa situación de salud ; entre otros muchos hechos en los que se termina lamentablemente en un porcentaje importante en muertes evitables. Asistí el pasado 8 de febrero a un foro en la Uniquindío sobre la ‘Crisis de la salud’, como siempre, no faltaron los políticos prometiendo y alardeando de su lucha por un mejor servicio.

Una de las intervenciones, la única por Skipe, pareció a mi juicio, una posibilidad, una salida a esta encrucijada en la que estamos inmersos gracias a los intereses económicos de quienes se suponen representan los intereses del pueblo, ya que para esto se eligen; pero que una vez en el poder engendran inventos maquiavélicos como la ley 100 que dejó la salud en manos de la intermediación financiera, rebajada a mercancía, vulgar baratija cuyo papel fundamental es justificar las enormes ganancias de los comerciantes de la muerte. La médica anunciaba como su gremio, ante la situación de la salud y su situación laboral en particular, les había motivado a diseñar y presentar una propuesta para reformar el sistema de salud, en el que se elimine la intermediación financiera —que convierte recursos públicos en privados—. 

La propuesta se puede leer en internet en la página de la Asociación Médica Sindical Colombiana, Asmedas, en la que en 10 puntos esenciales se plantea como recuperar la salud como derecho fundamental, alejándolo del negocio, el papel del Estado como rector de la prestación de este servicio, garantizar atención integral a toda la población bajo el criterio de equidad, fortalecer la red pública de salud, fortalecer un fondo financiero único, sacar a los hospitales públicos del botín politiquero que hoy son, nombrando representantes de las comunidades en sus juntas directivas, construir política pública de desarrollo y fortalecimiento de talento humano para la salud, con un alto énfasis ético, lograr que la Superintendencia Nacional de Salud, tenga independencia del ministerio de Salud y que los entes de vigilancia y control tengan mecanismos para sancionar a entidades públicas y privadas que no cumplan con su función, implementar una política pública para el control de precios de medicamentos, implementar un sistema integral de información electrónica en las entidades de salud, al que tengan acceso personas autorizadas. Lograr un diagnóstico epidemiológico del país que permita atender con pertinencia a la población, dejando de concentrar los recursos en las grandes ciudades, que aun así, presentan la actual crisis, no se alcanza a imaginar uno, cuál será la situación de las regiones apartadas. 

Así pues, nos compete a todos, informarnos, exigir y aportar al debate político para que los candidatos se comprometan antes de ser elegidos y ya en los cargos cumplan con lo que debe ser política de estado, garantizar la salud a toda la población como derecho fundamental, y no como hasta ahora, negocio inmoral. Lograr con conciencia social y presión ciudadana que a este derecho fundamental, tengamos acceso todos, bajo criterios de calidad, oportunidad, dignidad y equidad. Todo dentro del marco de la promoción y prevención de la salud, en el que todos podemos contribuir no solo con políticas y programas desde las entidades, también desde el manejo de hábitos saludables en el ejercicio de responsabilidad con nuestra vida y bienestar.

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