Viernes, 19 Abr,2019
Opinión / NOV 12 2018

Desastre en la ciudad

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Por estos días terminé la lectura del libro Desastre en la ciudad escrito por el politólogo y conferencista Alpher Rojas Carvajal; confieso que se trata de una obra amena, de fácil lectura y comprensión, de mucha investigación, texto de consulta para historiadores sobre la colonización antioqueña del Quindío, sus orígenes, fundación de la ciudad de Armenia, su desarrollo, administradores, políticos y una amplia narración sobre el terremoto de 1999 que golpeó duramente la estructura social y física de la ciudad, con la ayuda de personajes de la región, escritores, columnistas, profesores, destacados profesionales y de su propia cosecha, el autor organiza y transfiere en orden cronológico la historia del Quindío y su capital, dando como resultado el interesante relato dividido en crónicas agradables con enseñanzas maravillosas.

Inicia con la descripción de los momentos pavorosos y la incertidumbre creada cuando tembló la tierra a la 1:19 de la tarde del 25 de enero de 1999, la destrucción, los muertos, los heridos y el desorden que se vivió en toda la región. La labor de alcaldes y el gobernador para ejecutar la compleja dirección administrativa que cambió en 20 segundos el desarrollo de la ciudad. La colaboración de autoridades, los gremios, el Ejército, la Policía y del propio presidente de la República, ante la confusión reinante, la destrucción de miles de viviendas, Armenia perdió su ritmo de vida, pensar en la inhumación de cientos de muertos y atender los heridos era tarea que no daba espera. Con el paso de los días volvió una normalidad relativa, las ayudas nacionales e internacionales no se hicieron esperar.

El libro hace una fuerte crítica sobre el Fondo de Reconstrucción Económica y Social del Eje Cafetero, Forec, entidad creada por el presidente Pastrana para la recuperación de las casas y edificios destruidos, los programas de vivienda algunas de ellas de mala calidad y sin obras de urbanismo, el problema social que se vivió en los albergues temporales, el hambre y la falta de educación y salud. Dedica espacios importantes sobre los directivos del Forec, las diferentes edificaciones y el manejo de los fondos financieros, el empleo, el subempleo, las invasiones y las familias desplazadas.

Dedica gran parte al fundador de la ciudad Jesús María Ocampo —El Tigrero— y habla del 'homicidio con visos de accidente' en su muerte, ahí queda la duda que algún día se aclarará con la investigación de los historiadores quindianos.

Referencias de los políticos: Emilio Valencia Díaz, Horacio Ramírez Castrillón —su entrañable amigo—, Darío Echandía, Carlos Barrera Uribe, Lucelly García de Montoya y Rogelio González Ceballos. Al Cacique Ancízar López López quien “dirigía las batallas campales desde un vehículo oficial hasta altas horas de la madrugada, con visible regocijo”. Muchos otros temas interesantes que no tienen cabida en esta corta columna, libro importante, recomiendo su lectura.


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