Domingo, 22 Sep,2019
Opinión / MAY 23 2019

Dividir para gobernar

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

La estrategia de dividir para vencer debe ser tan vieja como la formación de las primeras hordas de homínidos, cuya táctica ha perseguido diversos fines: 

Conquistar para dominar comunidades y territorios, método exitoso utilizado por los imperios colonizadores como lo señalan los expertos estudiosos de la historia desde Filipo II rey de Macedonia y padre de Alejandro Magno, Julio César en Roma, Napoleón en Francia; y también, sería una maniobra política efectiva en las conquistas del imperio español sobre los pueblos aborígenes del Nuevo Mundo.

Derrocar un poder absoluto como lo hizo la Revolución Francesa con su grito de libertad, hermandad e igualdad, desplazando una casta aristocrática que asfixiaba al pueblo. 

Permear un gobierno oligárquico para darle oxígeno a otros idearios políticos, así lo han logrado las democracias europeas madurando políticamente en la medida en que partidos de oposición rompen hegemonías de clase con pretensiones de eternizarse en el poder.

Desbaratar una democracia consolidada como se observa en los escenarios políticos de la actualidad, donde se desmoronan las instituciones republicanas bajo gobiernos populistas. 

Impedir que se consoliden democracias jóvenes atacando los cimientos corporativos bajo el desprestigio de su legitimidad con calumnias y mentiras.

En estos dos últimos casos, la fórmula de dividir para vencer, utiliza una herramienta poderosísima: la polarización, mantener la comunidad dividida y enfrentada, a punto de eliminarse entre sí; pero con pocas probabilidades de lograrlo absolutamente, entre otras cosas porque no le conviene a los que usan tal estrategia; así, la sociedad se trenza en un conflicto interminable impidiendo a una nación la prosperidad política y económica.

La mayoría de los medios masivos de información son quienes se encargan de amplificar tal polarización con los formatos de sus noticieros, las encuestas sobre candidatos, los numerales que inducen a los participantes a tomar decisiones por una u otra posición, las redes sociales que lanzan desde el anonimato o de seudónimos insultos a los oponentes y ensalzan a sus líderes, el twitter con sus fake news, en fin…

La polarización se opone a que la persona piense, pueda ejercer su libertad de elegir sopesando las diferentes tendencias sobre las razones positivas y negativas de cada postura ideológica… y entienda que una nación está compuesta por etnias, creencias, ideologías, minorías, géneros, edades, personas… que se trata de llegar a acuerdos para construir una sociedad próspera e incluyente.


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