Miércoles, 20 Mar,2019
Opinión / OCT 21 2018

E-urbanidad de Carreño

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

La vieja frase de “hay que consultar a Carreño” que se usaba para atender cuestiones relacionadas con las actuaciones personales y sociales, hoy aplica a las innumerables situaciones en las que el uso de las redes sociales a través del celular, las tabletas, los relojes y una cantidad de dispositivos digitales, han cambiado costumbres y hábitos y generado unas nuevas maneras de relacionarse.

Esta serie de lecciones y consejos sobre cómo deben comportarse las personas en lugares públicos y privados, tales como el hogar, el colegio, el trabajo, la iglesia entre muchos, pueden ser un referente para pensar seriamente que necesitamos un código sobre el buen uso de las nuevas tecnologías. Una “e-urbanidad” que defina cuál es la conducta adecuada que nos ayude a autorregularnos en pro de evitar incomodar, ofender, invadir o agredir a los demás.

En algunos entornos han surgido las primeras normas. En los colegios se han definido protocolos que reglamentan para sus alumnos, profesores y personal administrativo su uso. También lo hacen en las organizaciones en aras del buen clima laboral, pero también porque innumerables estudios muestran que cada vez más, la utilización poco racional está afectando seriamente el desempeño laboral.

Resulta un poco más complicado de reglamentar cuando se trata del espacio público. Si alguien a nuestro lado en la fila del banco vocifera al teléfono, habla sin filtro de cosas privadas en el asiento de al lado del bus o se enfurece cuando entra en un restaurante donde no hay Wi-Fi. Cuando pese a los reiterados avisos en cines y teatros se dispara de pronto un timbre que el usuario no logra apagar o lo que es peor contesta y regaña sin ningún recato a su hijo que está llamando.

Como regular que durante la comida muchos de los comensales colocan sus teléfonos encima de la mesa al lado del tenedor o de la cuchara como un cubierto más. Qué pasa cuando en plena visita el interlocutor corta la conversación sin ningún aviso para responder un correo, echar un vistazo a las noticias o usar algunas de los miles de aplicaciones que ofrecen gratis. 

Qué hacer frente a las publicaciones de fotos o videos que se suben sin el consentimiento de las personas que aparecen allí y que tal vez no estén interesadas en ser vistas en Facebook . Eso sin contar con que algunos deciden terminar relaciones serias por WhatsApp porque es más cómodo o comunicar una noticia importante con emoticones.

Poner orden y fijar normas en esta era digital que plantea horizontes nuevos cada día para que tecnología y sociabilidad sean compatibles, no es tarea fácil. Pero bajo la premisa que me resulta cada vez más útil tanto en mi vida personal como en mi práctica profesional, pequeñas acciones hacen la diferencia.

NOTICIAS RELACIONADAS


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net