Lunes, 25 Mar,2019
Opinión / DIC 09 2018

Economía en energía

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Continuando con el tema desperdicios, otro rubro presupuestal que en Colombia requiere de mayor eficiencia y optimización es el correspondiente a los costos de energía que en su gran proporción corresponde  a la generación mediante fuentes no renovables como el carbón, el petróleo y el gas, frente a las energías de fuentes renovables como la solar, eólica, hidráulica y biomasa.

Se estima en 80-20 la proporción de aprovechamiento de estas energías los mismos estimados 30 años atrás, cuando ya se evidenciaba la necesidad de bajar la primera en beneficio de la segunda como estrategia para enfrentar los efectos progresivos del cambio climático que obliga a la humanidad a cuidar sus recursos y sobre todo el medio ambiente, altamente impactado con tales componentes. Y aparte de los beneficios ambientales que trae la implementación de las energías no convencionales, el económico es igualmente significativo. Muchas empresas del sector privado así lo han entendido y están implementando energía fotovoltaica aprovechando la oferta que una organización como Celsia, del grupo Epsa, presente en el Quindío les ofrece. Hace un estudio técnico a la empresa y en caso de hallar viabilidad, presenta su propuesta, suscribe un contrato e instala toda la infraestructura por su cuenta, solo les cobra el servicio en una proporción inferior al 20% o 30% sobre la energía eléctrica y se encarga del mantenimiento y reposición de equipos o repuestos todo el tiempo del contrato.  En el sector oficial, donde igual se podrían bajar sustancialmente los costos del servicio, la legislación o normatividad vigente no le ha permitido a la misma organización brindarles esta oportunidad, pese a que someros análisis de viabilidad así lo han determinado. Desde luego es un impedimento aplicable a todo el país que permite concluir el altísimo e indeterminado sobrecosto que representa para la ciudadanía y que bien podría reducirse sustancialmente.

Igual se tiene la opción de instalar y operar sistema con paneles solares propios. Por ejemplo, una empresa ubicada en Montenegro, llamada Econosolar que presta servicios turísticos y cuenta con su propia fuente de generación de energía solar se autoabastece para sus requerimientos. Esto le ha permitido economizar mensualmente medio millón de pesos y la posibilidad de almacenar excedentes para cubrir eventualidades imprevistas o de venderlas al sistema interconectado lo que ya está autorizado mediante la resolución 030 del 2018 de la Creg —Comisión de Regulación de Energía y Gas—. Si extendemos  opción equivalente y guardada la proporción para  el sector estatal, interesante sería estimar cuanta economía en recursos presupuestales le podría representar al Estado y por ende a la población que debe tributar más para cubrirlos. 

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