Sabado, 17 Nov,2018

Opinión / DIC 10 2010

El alcalde del terremoto[1]

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Al joven pero experimentado economista Álvaro Patiño Pulido le correspondió atender como alcalde la más grave crisis nunca vista en la historia de la ciudad de Armenia, con el súbito advenimiento del terremoto de enero de 1999. No obstante que de manera casi premonitoria sus organismos técnicos habían detectado formas inadecuadas de ocupación del espacio público en las zonas críticas de riesgo y en los cinturones de miseria,  la aplicación práctica de los instrumentos de corrección apenas habían entrado en vigencia esa misma semana, justamente cuando Armenia se vino abajo.

 El fenómeno sísmico le llegó a la ciudad cuando apenas el alcalde Patiño había formalizado como acuerdo municipal el Plan de Ordenamiento Territorial,  instrumento que, junto con el Plan de Desarrollo de Armenia, tenía como una de sus finalidades salirle al paso a la burla de los procedimientos técnicos en la construcción de equipamiento comunitario y la reordenación de los espacios públicos.

Estas dos herramientas recogían las propuestas centrales y estratégicas de Ciudad Educadora, como proyecto colectivo de ciudad que se proponía captar la inteligencia social en beneficio de la democratización de los procesos públicos y comunitarios y de la construcción de una cultura ciudadana, bajo cuyo desarrollo se les permitiera a todos los actores sociales participar efectivamente en la elaboración de su propio destino.
 La administración había identificado así las falencias técnicas tradicionales, las áreas de negligencia social y la rampante corrupción administrativa que la habían llevado a un estado de fuerte conflictividad urbana. A Patiño le habían entregado una ciudad cuyas crisis social y urbanística sobrepasaban los umbrales científicamente tolerables, producto de las alianzas burocráticas entre la Anapo y el MIL, dos de cuyos alcaldes habían sido condenados a prisión por manejos indebidos con el erario. Sin duda el atraso se acrecentó cuando llegó el terremoto que, además de la gran tragedia humana, dejó ver la miseria del sistema económico, la fragilidad institucional y la mala fe de las firmas constructoras.

 No obstante, bajo un ambiente externo enervado por el equilibrio paralizante de fuerzas antagonistas, logró impulsar proyectos estructurales que además de propiciar la calidad del espacio público se orientaban a evitar que la voraz especulación inmobiliaria tuviera el control de la transformación urbanística en detrimento de la inaplazable transformación racional y armoniosa entre espacio físico y cuerpo social. El Taller de la ciudad constituyó un mecanismo moderno de planeación para reinventar el modelo urbano desde perspectivas integradoras, que lamentablemente no tuvo continuidad.
 Es preciso reiterar que en las últimas tres décadas esta ciudad ha experimentado una mutación cultural —sin duda la misma que avasalla a Colombia— que le ha creado espacio a ciertas formas de ilegalidad y con ellas a una impunidad social y política que se expresa en la aceptación acrítica de las situaciones de dominación perversa por la influencia de personajes cuyo comportamiento no resulta nada grato a la ética, a la paz ni a la democracia, pero que convoca la complicidad y hasta la admiración de las nuevas promociones directivas, entregadas hoy al ejercicio patológico del prevaricato y el clientelismo.

 La bajísima participación electoral de la ciudadanía da lugar a que los escenarios públicos de representación sean copados por personas con más intereses que principios. Es una paradoja dramática que consiste en que mientras se percibe un desprecio casi generalizado por los partidos, el Congreso y, en ocasiones, por la democracia, al propio tiempo la pregunta por el bienestar público, por la ética, el bienestar  y la seguridad sigan siendo aspiraciones mayoritarias de la ciudadanía.

 *Analista político e investigador social 
1.       Apartado del libro en preparación La ciudad desnuda que, además de La otra historia cuyabra, desarrolla una investigación en  profundidad sobre los impactos sociopolíticos y culturales del terremoto de 1999 en el Eje Cafetero.

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