Domingo, 23 Sep,2018

Opinión / AGO 02 2018

El arte degenerado

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A propósito del documental cinematográfico que presentó Cine Colombia del 26 al 29 de julio de 2018 titulado: Hitler vs Picasso dirigido por Claudio Poli y narrado por el actor italiano Toni Servillo donde se relata el saqueo de obras de arte en la Europa ocupada durante la Segunda Guerra Mundial. 

Cuando Hitler se convirtió en canciller imperial de Alemania dio órdenes a sus lugartenientes para que confiscaran todo el arte posible, las obras fueron a parar a manos de su ministro de Propaganda Joseph Goebbels y en las del propio Hitler, quienes obtuvieron las más grandes colecciones. 

Sin embargo se dice que el mariscal Hermann Göering, quien dirigió los saqueos, fue quedándose con 1.500 pinturas, 250 esculturas, 168 tapices, obras de Da Vinci, Cranach, Goya... Se calcula que durante el Tercer Reich fueron robados 600.000 objetos de arte, 100.000 siguen desaparecidos, como lo señala Hernán Caro en el artículo: Un intento por censurar el arte, publicado en la Revista Arcadia.

Tal vez como venganza, porque Hitler antes de abrazar la carrera militar intentó ser un pintor de paisajes naturalistas, no siendo reconocido por las academias que miraban hacia las nuevas tendencias estéticas, el Führer ordenó hacer dos exposiciones paralelas: una de obras que mostraran la perfección griega del cuerpo humano como preámbulo a la raza superior aria que dominaría el mundo; y otra, la de los pintores modernos que denominó ‘Arte Degenerado’.

En esa segunda muestra pegaron las obras a las paredes apeñuscadas e inclinadas como si se tratara de un almacén de abarrotes, con grafitis que hacían alusiones descalificadoras y entre el público actores pagos disfrazados de críticos señalaban la deformación de la figura como una degeneración.

Parte de estas obras fueron destruidas y el resto subastadas entre comerciantes de arte que luego revendieron a ricos europeos y norteamericanos, vanguardias del expresionismo, impresionismo, surrealismo, cubismo, como Chagall, Kandinsky, Picasso, etc.

Como lo cuenta Françoise Gilot en su libro: Vida con Picasso, que al taller del artista en París llegaban neoyorquinos con maletines repletos de coca, dólares y cheques en blanco a comprar arte.
Y el documental termina con la anécdota de unos soldados alemanes que le preguntan a Picasso refiriéndose a un boceto de la Guernica: “¿Usted hizo eso?”, A lo que les responde: “No, lo hicieron vosotros”, refiriéndose al bombardeo a esa población por los nazis.

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