Lunes, 24 Jun,2019
Opinión / MAY 24 2019

El conflicto socio-ambiental se agranda I

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Como nos aproximamos al final del periodo del actual gobierno departamental —2016-2019—, es necesario dejar nuestro concepto sobre lo logrado o no en lo ambiental, por esta administración ‘en defensa del bien común’. Nuestra opinión de lo que se veía como una nueva esperanza, una nueva ilusión para las comunidades quindianas.

El equipo del gobernador Carlos Eduardo Osorio realizó un diagnóstico ambiental, para la elaboración de su plan de desarrollo departamental. Entonces me he puesto en la tarea de volver a leer dicho documento y así contar con una mejor percepción sobre lo realizado en este primordial tema.

Comienza el diagnóstico mencionado, con la ‘vulnerabilidad del Quindío al cambio climático’. En él se afirmó que “estudios realizados para el departamento del Quindío, evidencian en torno a la calidad y cantidad del agua que para el 2025 el 41% de la población no contaría con disponibilidad de agua para su consumo”.

El patrimonio hídrico, tan vital para la sustentabilidad del territorio y para nuestra propia existencia, sigue en franco deterioro casi cuatro años después, según los seguimientos realizados por quienes investigan sobre la calidad del agua de ríos y quebradas del Quindío y qué nos ofrecen las empresas de acueductos. Pese a sentencias judiciales aún no vemos acciones concretas que cambien la situación a que estamos sometidos. Agua de deteriorada calidad es lo que nos llega por el grifo. No recomendable para el consumo sin tratamiento adicional.

 Reconoce por igual que el Quindío ocupa el puesto 21 en uso adecuado del suelo, entre los departamentos de Colombia. Ante lo cual nos preguntamos si cada día aumenta el área dedicada a pastos para la ganadería, como los nuevos monocultivos de aguacate con sus agrotóxicos por encima de las bocatomas de acueductos, más los cultivos de maíz transgénico; mientras los ‘desiertos verdes’ de las pineras siguen campantes y además se continúa urbanizando los suelos rurales, ¿será posible que se haya mejorado en el uso adecuado de los mismos? Tengamos en cuenta que buena parte del agronegocio y actividades de minería ilegal se están llevando a cabo en la zona de reserva forestal central —ley 2° de 1959—.

Aseguraban que “no existe un plan de adaptación al cambio climático, a pesar de haber directrices del orden nacional como el Plan nacional de adaptación al cambio climático… que incluya el uso y manejo y restauración del suelo, manejo del agua y los demás elementos involucrados en la producción agropecuaria”.

Por igual podemos aseverar que más de tres años después, podemos seguir en las mismas o en peores condiciones. Pueden haber elaborado planes pero que, si no se llevan a cabo las medidas necesarias, el territorio del Quindío se seguirá deteriorando en gran medida por las acciones realizadas o fomentadas desde el gobierno y sus instituciones.

Seguiremos con esta mirada…


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net