Miércoles, 21 Nov,2018

Opinión / AGO 08 2018

¡El departamento está en la olla!

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Este martes se pasó a vivir a la Casa de Nariño Iván Duque Márquez, de 42 años de edad, casado, padre de dos hijos menores, a quien los colombianos por mayoría elegimos para reemplazar a Juan Manuel Santos Calderón. El Quindío finca esperanzas en el nuevo jefe de Estado, porque, señor presidente, el departamento se consume lentamente en las aguas negras de la corrupción que se arraigó a partir de los gobiernos después del año 2000.
 

No hemos tenido quién defienda los intereses regionales. Cuando la compra de votos dejó por fuera del congreso a Javier Ramírez Mejía y a César Augusto Mejía Urrea, se acabó la importancia del departamento en el Congreso. Lo que siguió de ahí en adelante no ha sido más que escombreras a las que acuden como gallinazos, con picotazos de largo alcance, indignos politiqueros buscando no otra cosa que las prebendas del Estado. 

Hoy la incertidumbre es total; el país mira con sorpresa la corrupción a la que ha llegado el departamento en manos de negociantes timadores que engañan por igual a todos los quindianos. No hay que revisar todas las páginas de este historial. Basta con mirar los periodos de gobierno 2012 a 2015, y detenerse a observar lo que ahora está pasando, para entender la triste realidad.

El departamento está en la olla pero estamos a tiempo de sacarlo en las elecciones de 2019; debate en el que hay que impedir el retorno de la más siniestra era política, de esos momentos dramáticos y caóticos por los que pasó la región durante las administraciones de Sandra Paola Hurtado Palacio y Luz Piedad Valencia Franco. Los más habilidosos consortes de la historia hicieron de Armenia y el Quindío lo que les vino en gana y aunque la sociedad reaccionó, el clientelismo, el contratismo, las oscuras ligas del amiguismo han continuado en desacato a la voluntad popular.

El Quindío votó el 25 de octubre de 2015 contra la corrupción y en ningún momento por el desorden moral que se ha mantenido en las esferas oficiales. Los ciudadanos entre quienes me cuento, estamos exentos de toda culpa, sobre todo quienes no hemos tenido nada que ver con la contratación pública a la que acudieron bribones de la misma o peor calaña, a enriquecerse con los bienes públicos.

Voy a insistir mucho sobre cómo tenemos que reaccionar y actuar el próximo año en las elecciones para las que el gobierno departamental ya tiene a Héctor Marín, exsecretario de gobierno, como candidato a la alcaldía en la que se desempeñó entre abrazos con Luz Piedad Valencia. Él fue hombre de confianza de ese perverso gobierno. Marín debe entender que en Armenia no somos tan pendejos y el gobernador debe saber, que el encargo que le hicimos los quindianos al elegirlo no fue el de montar maquinarias aceitadas con los mismos fines, ni el de crear empresas politiqueras de las que precisamente hay que acabar en el Quindío. El departamento está en la olla, pero vamos a sacarlo. 

@jorgelieceroroz

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