Sabado, 17 Nov,2018

Opinión / FEB 08 2018

El derecho a ser optimistas

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Steven Pinker, uno de los mayores expertos en lenguaje y sicología en el mundo, profesor e investigador de la universidad de Harvard, publicó en 2011 Los ángeles que llevamos dentro. La tesis central del libro es que vivimos en una época que es menos violenta, menos cruel y más pacífica que cualquier periodo anterior de la existencia humana.

En una entrevista realizada en 2012, Pinker afirmaba que “Hay un principio general de la sicología según el cual el mal es sicológicamente más poderoso que el bien. Prestamos más atención, y nos afectan más los acontecimientos malos que los buenos, incluso cuando los buenos son intensos. Hace 200 años, nadie hubiera considerado la pena de muerte como una forma de violencia —lo habrían llamado justicia—, y al bullying entre menores lo habrían llamado chiquilladas. Sin embargo, hoy nos preocupa mucho más, y por eso vemos más violencia a nuestro alrededor”. 

Pero además añade, este destacado pensador: “Las críticas duelen más de lo que ayudan los elogios. La gente detesta perder más aún de lo que disfruta ganar. Resulta fácil imaginarse en un estado mucho peor al actual que en otro mucho mejor. Además, los políticos tienen suficientes incentivos para decir que las cosas son terribles y están empeorando; de otra forma, ¿quién los escucharía?”. 

El pesimismo, esa sensación de fatalidad que a veces nos desborda, se debe en buena parte a que hoy día tenemos mayor acceso a las noticias y a la comunicación. Para desgracia de la humanidad son las malas noticias las que venden. Permanentemente las redes sociales están inundadas con crudas imágenes de robos, peleas callejeras y accidentes que finalmente no son algo nuevo, pero los dispositivos de alta tecnología con sus cámaras sí lo son. Y esto hace que nos quede la impresión de que los sucesos negativos son más frecuentes que en otras épocas.

Frente a la realidad no se trata de adoptar una posición de optimismo falso, mucho menos pensar que aquí no pasa nada. Pero hay que recordar que los grandes valores de la humanidad han surgido en la adversidad. La adversidad es maestra. Hay personas que cuando enfrentan grandes dificultades y les asisten todas las razones del mundo para ser pesimistas, eligen ser optimistas. Gente normal que se ha convertido en excepcional gracias a la adversidad. 

Nelson Mandela dijo alguna vez: “Ante todo soy un optimista. Si eso es algo que me viene de forma natural o aprendida, no lo sé. Parte de lo que supone ser optimista es siempre dar pasos hacia adelante, hacia el sol. Hubo muchos días en los que mi fe en la humanidad fue duramente puesta a prueba, pero siempre tuve claro que bajo ninguna circunstancia me rendiría a la desesperación, pues ese es el camino que lleva a la derrota y muerte”.


Exasesor Oficina Alto Comisionado para la Paz

NOTICIAS RELACIONADAS


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net