Domingo, 25 Ago,2019
Opinión / ENE 17 2019

El desmantelamiento de la casa materna

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Lo que mantiene cohesionada a una comunidad es la lengua materna a la cual sus hijos tienen acceso para expresar sentimientos y pensamientos como también transmitir información esencial de supervivencia. Ninguna comunidad habla una lengua pura sino que usa variables; por ello la sociolingüística ha descrito tres momentos del uso de un idioma practicado por una comunidad familiar de usuarios. Los momentos son:

Lengua nacional: referida al reconocimiento de la mayoría o la totalidad de sus hablantes de la gramática y el léxico que constituyen un idioma.

Lengua estándar: que suele entenderse como una diversidad de usos denominados variables lingüísticas expresándose en los diferentes dialectos regionales, y que a la vez estos, se subdividen en reconocimientos sociales con sus jergas elitistas, profesionales y populares.

Y, lengua oficial: la variedad convenida por las autoridades gubernamentales y académicas de una nación que se convierte en un estilo de hablar y escribir desde las oficinas e instituciones del Estado pretendiendo dar ejemplo del uso adecuado de una lengua.

La lingüística tradicional afirma que quienes mantienen viva y transforman la lengua son los hablantes; sin embargo, una reciente subdisciplina de la sociolingüística denominada glotopolítica, ha empezado a mostrar que los más influyentes transformadores de los idiomas son las instituciones con su poder de intervención a través de los medios masivos de comunicación. Esto podría ser positivo si los mensajes fuesen formadores de comunidad; pero negativos, cuando en la lengua oficial las palabras son deformadas de su sentido y referencia debido a varias causales: 

La parte gubernamental ha sido asaltado por politiqueros que mienten, calumnian e insultan; los medios de información oficial e informales permeados por fake news comunicadas como si fuese información fidedigna; la TV y el cine comercial promocionando una cultura de enriquecimiento fácil; la música popular impulsando antivalores, los productos comerciales ofrecidos con publicidad engañosa asignándoles propiedades inexistentes para incentivar el consumo desmedido, y así continuaría un largo y escalonado etcétera.

El referente para el uso adecuado de un idioma lo proporciona el estilo oficial de esa lengua; pero, al ser convertido en basura, éste es asimilado de igual manera por los hablantes que ya no usa el sentido las palabras para hacer sociedad, ni nombra objetivamente los sujetos, objetos o hechos, y por el contrario, las utiliza para insultar degenerando en odios.

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