Miércoles, 20 Mar,2019
Opinión / ENE 09 2019

El reto de este año

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

¡Somos tan afortunados! Vivimos en un paraíso y a pesar de tener un espacio maravilloso la actitud en general no es la adecuada hasta el punto de retar la magnificencia con la que se nos ha tratado desde el cielo. ¿O le parece justo el egoísmo y la irresponsabilidad con la que gran parte de las personas eligen a varios de sus gobernantes?

Comencemos por la tendencia general a atacar ‘lo que no piensa igual a mí’: parecemos bobitos y nos dejamos ‘torear’ facilito con banalidades: se impuso que los de derecha deben ser enemigos de la izquierda y viceversa y giramos todo el tiempo con un supuesto ‘pensamiento de partido’ cuando eso solo es una trampa politiquera para vivir enfrentados en bandos que nos apartan de la única esencia: somos colombianos, somos quindianos y bien podemos ser un solo bloque, contra la corrupción, que sume lo mejor de cada pensamiento y no unos ‘borreguitos’ matriculados a una jefatura que solo quiere ganar para sí misma. O…digan pues, ¿cuántos gobernantes están en la cárcel, cuántos supuestos líderes, que a algunos les ‘cumplieron’ con un puestico, les sacaron mil veces más que ese sueldito y el bienestar común, robando y abusando de la confianza de sus ‘propios amigos’, que en segundos pasan a ser enemigos? Eso de cerrar filas por corruptos, a sabiendas de que lo son, se llama traición a la tierra, a los hijos, al futuro e ingratitud a la bondad de Dios.

El Quindío y sobre todo Armenia muestran mucha nueva infraestructura de la mano de la empresa privada, sin embargo, concomitantemente a ese crecimiento se hace más visible la mediocridad alarmante de la gestión pública. Y es que el que se va, deja la olla raspada para que el que llega fracase, además porque no hay continuidad, coherencia ni amor: qué tal esa caótica forma de gobernar, y así y todo tienen adeptos y gente que es capaz de defender esos oprobios como si no vieran que la razón de esta en el último lugar del eje y con cada vez más kilómetros de distancia se llama corrupción, envidia y pésima administración... Entre más es el crecimiento, más duro es el desorden y el abandono y obviamente la falta de planeación. El tráfico es caótico, el desorden y la falta de autoridad dan pena, las vías secundarias y terciarias, otrora bien tenidas, ahora prácticamente habría que volver a hacerlas, glorietas y separadores invadidos de maleza y si así es lo que se ve, imagínese lo que no... Este año de elecciones, ¿será que por fin Armenia saldrá de tanto maltrato y el Quindío retomará su senda de progreso y alegría que jamás debió feriar? Es responsabilidad de todos: Cero corruptos y además, buenos administradores y líderes: dos condiciones innegociables.


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