Domingo, 16 Jun,2019
Opinión / OCT 04 2018

El tamaño de una encrucijada

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

¿Creen los ciudadanos de Armenia que con el nombramiento de alcalde en la persona de Óscar Castellanos Tabares, la ciudad saldrá en un año del atolladero en el que la metió la pareja de la felicidad, conformada por Luz Piedad Valencia y Francisco Valencia, binomio defendido hoy el partido Liberal y el gobierno departamental?

Pensémoslo muy bien, antes de caer en trampas o de cometer equivocaciones lanzando opiniones a diestra y siniestra, antes de ver efectos de gobierno y resultados políticos correspondientes al proceso que se acaba de iniciar. No nos dejemos manipular con halagos, pero tampoco veamos como el mayor derrumbe de la historia el nombramiento del alcalde Castellanos. 

Hay que mirar atrás, a pesar de que lo hecho, hecho está como en el dicho popular, con un solo propósito, sacarle provecho al aprendizaje. La elección que hicimos los quindianos en 2015 fue adecuada, porque aprendimos que cuando se necesita alivio para una enfermedad hay que ser cuidadosos no va y sea que resulte peor la medicina que la enfermedad. La gran víctima del cruce de caminos que genera una encrucijada de inocultable tamaño es Armenia, la ciudad que ha tenido que pagar a muy alto precio la corrupción que gobernantes y dirigentes políticos montaron como modelo en un departamento que se encuentra desilusionado. 

Hoy recuerdo lo que fue la sensación de bienestar que se vivió en el Quindío en octubre de 2015, cuando se eligió gobernador y alcalde en una fórmula integral que desactivó la guerra entre mujeres enfrentadas por el poder y los beneficios económicos que se derivan del mando político y administrativo, cuando son siniestras las intenciones.

Al alcalde se le puede dar una tregua breve para establecer qué quiere hacer y qué alcanza a conseguir en beneficio de la ciudad. Tiene 15 meses para hacer o deshacer, será un año electoral en el que la izquierda de Petro y la derecha de Uribe se disputarán la elección del mayor número de alcaldes y gobernadores.

En el Quindío las fichas del ajedrez político se empezaron a mover y como uno es tan pendejo como han creído algunos con el gobernador a la cabeza, el juego está marcado. Alcaldía para el señor Ánuar Oyola de la Costa, Luz Piedad Valencia, David Barros Vélez y otros, y la gobernación para el padre gobernador oriundo de Medellín y los monumentales asesores consejeros de su gobierno. Nos empezaron a amasar amigos de mi tierra santa, la cháchara de la politiquería retomó su rumbo y la voz de alarma ciudadana de 2015, se enmudeció. No puede ser que la apatía nos consuma por cuenta de los desengaños. Barajemos, volvamos a intentar y tengamos en cuenta que en el Quindío hay con quién, y que estamos ‘mamaos’ de las importaciones. 

@jorgelieceroroz

Por un error involuntario del autor se publicó este miércoles una columna que ya había sido difundida. Este lunes aparece el escrito correspondiente al espacio y la oportunidad de ayer miércoles. Gracias por su comprensión. 


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