Sabado, 21 Jul,2018

Editorial / DIC 30 2017

El tiempo del gobernador

Por el Quindío: Juego limpio, a pensar en grande y un buen comienzo entre otros es hacer: “ra ra ra” a la RAP.

Mañana finaliza el primer tiempo del gobierno que preside el padre Carlos Eduardo Osorio Buriticá. Su elección tuvo una connotación histórica por la inflexión política que causó y la enorme expectativa que generó.
Se recuerda la mística disciplinaria que generó el ejercicio de recolectar firmas que avalaron su postulación. Contó en ese momento con el aval de liberales, conservadores, del movimiento Centro Democrático, independientes, militantes de la U, Opción Ciudadana y sobre todo de una franja importante de abstencionistas.

Con más de 120 mil votos y liderando el movimiento ‘El Quindío sí tiene cura’, el mandatario marcó una línea de gobernabilidad que se complicó por momentos por la relación que ha llevado con la asamblea departamental.
Ha sido un primer tiempo de muchas dificultades, particularmente en los primeros minutos de juego, habida cuenta de las tensiones y desbarajustes que saldaba un empalme traumático y que al final dejó más pendientes y heridas que operaciones cerradas y concertadas con la administración saliente. El gobernador fue elegido como un líder humanista con espíritu transformador y ese reto ha sido incubado desde sus esfuerzos por forjar un departamento más social y justo desde la interacción con los municipios y aprovechando sus buenas relaciones en la órbita nacional heredadas de sus tiempos como consejero espiritual del entonces presidente Andrés Pastrana. 

No le ha sido fácil construir sólidamente un carácter de gobierno con los límites y tensiones que por momentos sobrelleva con la asamblea y con parte de la dirigencia política. Quizás su talante independiente y pastoral en la mejor expresión, le han ayudado al señor gobernador a capotear tantos episodios difíciles de gobierno, y le han permitido desarrollar hasta cierto punto una agenda compartida con el alcalde de Armenia, Carlos Mario Álvarez Morales. En este aspecto, el departamento ha respirado distinto luego de un ambiente anterior cargado de polarización y visceralidad que mucho daño le hizo al territorio y a la agenda integral de desarrollo del departamento y de la capital.

Es el segundo tiempo del padre Carlos Eduardo, el que le permitirá mejorar su rendimiento de juego, afianzando la agenda social prometida y potenciando el desarrollo económico que exige un Quindío que debe hacerse cada vez más versátil y diversificador en su portafolio institucional, competitivo y turístico, y apalancar una estatura administrativa que lo lleve a la consecución efectiva de recursos con proyectos e iniciativas pensadas en grande.

Rodear al gobierno departamental en este tiempo restante de su periodo constitucional ha de ser un ejercicio de plena sinergia de todos los sectores, con un auténtico liderazgo del señor gobernador, que supere las diferencias existentes con distintos actores departamentales, y que haga incluyente la causa común de pensar en grande, no solo en la agenda social, humana y económica que demanda con urgencia el departamento, sino también con un entramado vital en el que todo el liderazgo departamental, incorporando el parlamentario, gremial, ciudadano y de fuerzas vivas marque agenda común de largo aliento, más largo que el tiempo adicional de juego que pueda tener este segundo tiempo, y más allá de intereses y cálculos electorales que no han de faltar. Por el Quindío: Juego limpio, a pensar en grande y un buen comienzo entre otros es hacer: “ra ra ra” a la RAP.

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