Jueves, 23 May,2019
Opinión / ENE 10 2019

El valor de la gratitud

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

En los primeros días del año, emprendí una travesía por diferentes municipios del departamento. Así, pude visitar maravillosos lugares donde la atención y el don de gentes de quienes preparaban un café, cocinaban un plato o atendían las mesas, era evidente. 

En uno de esos lugares, muy sencillo por cierto, observé a un padre de familia que tras cenar pidió la cuenta exigiendo hablar con el dueño del establecimiento. El mesero, sorprendido, llamó al propietario quien se acercó tímidamente esperando un reclamo por el servicio o la comida. Por fortuna no fue así, el cliente simplemente quería expresar su agradecimiento por la atención recibida, por la presentación de las mesas y el agradable ambiente que allí se respiraba. Luego, se dirigió a la cocina acompañado de  su esposa e hijos para felicitar a las señoras que habían preparado los alimentos. Todo ello en un tono natural, sin fingir o utilizar frases almibaradas que salen de todas partes menos del corazón. La respuesta de los agraciados fue una amplia sonrisa y un momento de aquellos que eleva el espíritu.

La gratitud es algo que deberíamos practicar todo el tiempo. La vida nos ofrece a diario oportunidades para expresar nuestro agradecimiento a quienes nos rodean. Cuando agradecemos no solo demostramos nuestro reconocimiento, también humanizamos un poco más las relaciones rutinarias y hacemos más agradables las ocupaciones monótonas.

Algunos estudios han dado como resultado, que las personas que practican la gratitud experimentan niveles más altos de emociones positivas como optimismo, amor, gozo, entusiasmo y felicidad. Pero además, cultivar la gratitud nos protege del resentimiento, la envidia y la amargura.

Uno de los estudios más conocidos, acerca de los efectos positivos de la gratitud, lo efectuaron en 2003 los sicólogos, Michael McCullough y Robert Emmons, investigadores de la universidad de Miami. Estos expertos, pidieron a un grupo de personas que escribieran cada semana algunas frases sobre temas que ellos definieron. Un primer grupo debía escribir sobre aquellas cosas sucedidas en la semana, por las cuales estuvieran agradecidos. El segundo grupo, sobre lo que les hubiera causado molestia, y el tercero, sobre hechos que sin ser positivos o negativos les habían sucedido. Pasadas 10 semanas, quienes escribieron acerca de las cosas por las cuales estaban agradecidos se les escuchaba más optimistas y se sentían mejor con sus vidas. Pero además, habían optado por una mayor actividad física y disminuido sus visitas al médico a diferencia de quienes se habían concentrado en lo negativo.

El pensador chino, Lao Tsé, afirmaba que “El agradecimiento es la memoria del corazón”. La gratitud es una cosa de la que nunca daremos bastante. Porque en nuestras sonrisas, en las gracias que damos espontáneamente, en esas pequeñas muestras de aprecio, fundan los que nos rodean su filosofía de la vida.


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