Domingo, 16 Jun,2019
Opinión / FEB 24 2019

En la vejez muchas cosas mejoran

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Leí hace algunos días un artículo muy interesante y sobre todo esperanzador sobre las posibilidades del cerebro a medida que se avanza en edad y que contrasta con otras condiciones relacionadas con el envejecimiento, en las cuales las capacidades cognitivas e intelectuales de las personas tienden a decrecer.

Existe evidencia científica de que acumular experiencias vitales hace que algunas habilidades se desarrollen e incrementen con el paso del tiempo. Estas van desde la capacidad para resolver problemas en sentido amplio y estricto, enfocarse de manera productiva en una actividad concreta, hacer uso del lenguaje, incluido un vocabulario amplio para comunicarse más eficazmente, hasta orientarse mejor en el espacio.

Por otra lado, la sabiduría acumulada por las personas a través de diferentes vivencias se puede traducir en la capacidad para ser más creativos, capitalizar los errores y cometer menos equivocaciones una vez aprendido un manejo o procedimiento especifico. También, con el paso del tiempo se ven fortalecidas las destrezas para aplicar exitosamente conocimientos específicos sobre diferentes temas y elaborar pensamientos, opiniones y conclusiones personales juiciosas y profundas sobre diversas situaciones.

La madurez que dan los años también tiene otras ganancias a nivel social, como tener una mayor disponibilidad para relacionarse con los demás, entender puntos de vistas diferentes, expresar las emociones y hablar sobre lo que sabemos y pensamos. Cuando nos hacemos mayores se amplía la capacidad para comprender lo que las personas dicen, valorar su experiencia y compartir más abiertamente la propia. 

Otro plus de estar entrado en años es que en la vejez la dimensión espiritual cobra una gran importancia. Tienen cabida el perdón, la reconciliación o el estar en paz consigo mismo y con los demás. También se despliega el deseo de ayudar a otros desinteresadamente, enseñar lo que se ha aprendido con generosidad y ver la vida con bondad.

A este conjunto de habilidades, capacidades y destrezas se ha llamado inteligencia cristalizada, o para otros “inteligencia pragmática” o “sabiduría” y básicamente consiste en la maravillosa noticia de que podemos seguir progresando en varias áreas a medida que envejecemos.

Este gran hallazgo, tiene sus condiciones, como todo en la vida, y es que exige de parte de quien quiera desarrollarla y aprovecharla, mantener la motivación para seguir aprendiendo, una vida equilibrada, bajos niveles de estrés y preocupación y una buena actitud.


www.inteligenciafamiliar.com


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