Lunes, 16 Sep,2019
Opinión / FEB 24 2019

Enfrentando el problema

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Es muy valiente y edificante la actitud del papa Francisco de enfrentar con la debida transparencia y determinación uno de los más delicados y sensibles problemas que la iglesia católica ha enfrentado a lo largo de su historia, como es el abuso sexual y la pederastia.

El pontífice ha puesto el dedo en la llaga, consciente del gran daño que este flagelo ha ocasionado, en particular cuando han salido a relucir escándalos de años atrás a los cuales no se les dio en su debido momento el tratamiento adecuado, aplicando las sanciones pertinentes con una justicia tanto a favor de las víctimas como en contra de los victimarios. Que se hubiesen sentado los precedentes para generar el mayor clima de confiabilidad y credibilidad, hacia la institución. Son bien claros y funestos los efectos devastadores que dentro de la opinión pública y bajo la orientación de miles de comunicadores cazadores de escándalos nada amigos de la iglesia tienden a generar este tipo de situaciones. Parecen pesar más estos hechos negativos excepcionales generados por unos cuantos inescrupulosos, que las miles y extraordinarias obras de incalculable beneficio para la humanidad que desarrolla su inmensa mayoría de integrantes en los diferentes campos de acción social y humanitaria. 

Fundamental entonces que las conclusiones del Consejo de Cardenales y presidentes de Conferencias Episcopales reunido en Roma en estos días sienten este tipo de precedentes, ya ratificados con decisiones trascendentales tomadas por el papa, expulsando purpurados de alta jerarquía en diferentes países del mundo, por tan execrables crímenes de abuso cometidos por ellos y entregándolos a la justicia para que actúe de acuerdo con la ley civil y penal en cada caso. Una decisión que se continuará aplicando con curas, obispos y cardenales oficialmente declarados culpables de tales delitos. Antes de admitir a la vida consagrada, los candidatos serán sometidos a estricta evaluación con expertos.

Quienes hacemos parte de la iglesia católica, antes que emitir juicios, es deber nuestro entender que como humanos todos estamos propensos a fallar, que esta institución no la conforman solo los consagrados sino todos y cada uno de nosotros. La oración a Dios debe ser permanente para que nos libre de tal flagelo, pero también en caso de conocer cualquier caso de abuso de parte tanto de ellos, sacerdotes u otros integrantes, es deber moral denunciarlo oportunamente en las instancias pertinentes, autoridades civiles y eclesiásticas superiores o un organismo de fácil acceso que se creará incluyendo laicos de limpia y reconocida trayectoria, buscando erradicar tales situaciones anómalas. 21 medidas en principio ha adoptado el alto organismo jerárquico del Vaticano en tan espinoso campo. 


@Alarce4


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