Domingo, 21 Jul,2019
Opinión / JUN 18 2019

Entrega de la soberanía nacional

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Lo que ha venido ocurriendo con la injerencia descarada de Estados Unidos en Colombia en los últimos gobiernos, no tiene ninguna justificación. Nos consideran una colonia. Es indignante y vergonzosa la forma tan abyecta y servil de entregar la soberanía a cambio de ayuda económica. Esas relaciones de subordinación incondicional y dependencia, ofenden la dignidad de los colombianos.

Desde la firma de los convenios del Plan Colombia para enfrentar el fenómeno del narcotráfico y el conflicto armado, que como certeramente lo describe Germán Castro Caicedo en su libro Nuestra guerra ajena, se libra en nuestro territorio donde ponemos los muertos, desplazados y daño ambiental. Mientras ellos ni siquiera persiguen a sus capos que compran las drogas, ni a distribuidores y consumidores. Pero se quedan con las utilidades de la guerra y el manejo de nuestros recursos naturales y las materias primas. Por eso los cultivos y el narcotráfico crecen. 

Para tal efecto entregamos 7 bases militares en nuestro territorio donde los gringos entran y salen sin ningún tipo de restricción. Algunos de esos norteamericanos han cometido delitos de abuso y violación de 53 mujeres menores de edad en Melgar, sin que hubieran sido judicializados. Por el contrario fueron protegidos y sacados del país. 

Con la firma de los leoninos Tratados de Libre Comercio, hemos quebrado el sector agropecuario del país al competir con productores subsidiados. Han aumentado las importaciones y disminuido las exportaciones, generando un mayor desempleo. 

En los últimos años los presidentes van a Washington a recibir órdenes. Como liderar el cerco diplomático a Venezuela. Aprobar la fumigación con glifosato para que sea comprado a Monsanto. Expedir legislaciones favorables en materia petrolera y minera para beneficiar a las multinacionales. Poner en práctica el fracking para comprarles la tecnología de punta requerida. Impedir legislación de control de precios de medicamentos para no afectar utilidades de laboratorios farmacéuticos, etc. 

El actual gobierno para evitar la amenaza de la desertificación unilateral, está permitiendo que el embajador de Estados Unidos intervenga abiertamente en los asuntos internos de Colombia, como ha ocurrido con presiones al Congreso para aprobar las objeciones a la ley estatutaria de la JEP, y a los magistrados para que aprueben la extradición de Santrich sin pruebas.

El tratado de extradición como todos los convenios con ellos, no tiene reciprocidad. Exigen la entrega inmediata y sin pruebas de todos los colombianos solicitados en extradición y que primero paguen los delitos a la justicia norteamericana y después a la colombiana. Del 2002 al 2017 se extraditaron 1.751 colombianos varios de ellos devueltos después de varios años por ser inocentes. Pero ellos no han querido entregar a Andrés Felipe Arias, condenado por la Corte Suprema de Justicia por varios delitos cometidos cuando era ministro. Todos estos hechos demuestran claramente la entrega de la soberanía y traición a la patria, que violan los artículos 9, 189 y 237 de la Constitución nacional. 

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