Domingo, 18 Ago,2019
Opinión / FEB 10 2019

Escuela del agua

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Frente a la situación que vivimos la semana pasada los habitantes de Armenia, resulta pertinente analizar los retos actuales que conlleva la provisión y gestión del agua desde una perspectiva global, para avanzar algunas ideas preliminares que podrían aplicarse en nuestro departamento.

La oferta de agua es limitada y su demanda solo puede aumentar; para muchos economistas ya es un “commodity” con tendencia alcista. La propuesta de valor de las empresas globales del sector se está orientando al modelo circular, implementando prácticas de reutilización, valoración y recuperación del recurso hídrico y sus entornos. En torno a la provisión y gestión del agua en el mundo se han ido incorporando servicios que abarcan aspectos como la detección de fugas, calidad y tratamiento de las aguas residuales, descontaminación de suelos y recuperación ambiental de áreas fluviales, entre otros. La gestión se apoya en la información actualizada y la divulgación a través de medios digitales de acceso público, de aspectos fundamentales como la calidad del agua de consumo en cada lugar del territorio, y las prácticas para reducir y optimizar el consumo del recurso. También se han habilitado espacios como museos o centros de interpretación territorial con base en el agua, para realizar exposiciones dirigidas al público en general, con contenidos específicos desarrollados para establecimientos educativos e incluso para un turismo cultural o científico.

En el caso del Quindío, las empresas prestadoras del servicio de agua y los entes territoriales implicados deberían avanzar en temas como: la información pública en torno a la procedencia y calidad del agua de consumo en cada lugar del territorio; estado de avance de las obras de conducción y tratamiento de las aguas residuales en cada municipio; usos del suelo admitidos o establecidos en los planes de ordenamiento territorial municipal en relación con la red de abastecimiento y suministro de agua; funcionamiento del ciclo del agua en el Quindío y acciones de valoración o recuperación de los entornos fluviales, entre otros. 

Un plan articulado con los actores institucionales competentes y la sociedad civil que tenga como eje la recuperación integral de las quebradas y la habilitación y gestión de senderos ecológicos, en el marco de una estrategia de apropiación social continuada en el tiempo, sería un paso fundamental. La apuesta por soluciones de depuración integradas en el entorno verde, como la fitodepuración, permitiría generar agua de riego de calidad y sería también una estrategia para sensibilizar a los usuarios en torno a la gestión sostenible del agua. 


Valeria Barbero —[email protected]— y Carlos Alberto Garzón —[email protected]
Columnistas invitados

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