Martes, 20 Ago,2019
Opinión / ABR 04 2019

Expulsados del planeta

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

La semana que pasó se llevó a cabo el III Congreso Internacional de Política y Globalización: Constitucionalismo Democrático y Libertades Públicas en la universidad Libre, sede Cali. Confluyeron invitados de Brasil, Chile, Bolivia, Perú, México, EE. UU., Italia, Suecia, Sahara Occidental y por supuesto un nutrido número de conferencistas colombianos.

La mayoría de los expositores trajeron como tema de interés el fenómeno de los migrantes y su nueva condición como no-ciudadanos. El concepto de migrante fue usado como un eufemismo para evitar nombrar el hecho terrible y desgarrador de emigrantes por desplazamientos violentos.

Esta condición se agrava por las recientes políticas de inmigración de algunos estados de la UE y de EE. UU. al deportar a los indocumentados y cerrar las fronteras a otros emigrante; modelo que ha hecho carrera en otras partes del mundo. Los llamados emigrantes no son más que el fruto de desplazamientos forzosos por la injusticia a que los someten sus gobernantes, los conflictos internos debido a la miseria, y las guerras que arman los imperios para saquear sus recursos.

Poblaciones enteras huyen del infierno en que se han convertido sus comunidades buscando refugio en otras naciones. Unas les cierran las puertas otras se aprovechan de su situación. La condición real de estas personas es que han perdido los derechos como ciudadanos de algún Estado pues no poseen pasaporte y a donde llegan no pueden tramitar la visa. Son anónimos que van por las fronteras clamando en su precariedad, solidaridad.

A medida que estas se cierran o son amuralladas deben esperar ante los muros la mendicidad, porque devolverse ¿hacia dónde? Ya no son ciudadanos de alguna parte sino menos que gitanos, parias, ningunos. Peor los hijos que nacen en plena migración porque no son reconocidos ni por el país de origen de sus padres ni por el lugar donde fue el parto, son niños sin derechos legales, solo les queda vivir de caridad y el rebusque.

Éxodos que proliferan en todo el mundo, poblaciones vulnerables utilizadas por las mafias de todo tipo para engancharlos en trabajos con sueldos irrisorios o en la prostitución, tráfico de drogas, hurto y sicariato, por nombrar algunos.

Estos seres huérfanos del estatuto de ciudadanos van como hormigas escalando carreteras y montañas, buscando una utopía en un mundo ancho y ajeno, donde prácticamente están siendo expulsados del Planeta.

 


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