Martes, 16 Oct,2018

Editorial / JUN 13 2018

Fiebre mundialista

Este jueves comienza el torneo balompédico más importante del planeta. Toda una miscelánea cultural compone el marco temático y conceptual de un certamen, que para esta ocasión, tendrá un tinte no solo deportivo, sino hasta político.

Fiebre mundialista

Ya las vitrinas comerciales y las mismas calles están inundadas de camisetas de la selección Colombia. Hasta los souvenires más impensados, las prendas más osadas hacen parte de la galería de detalles que amenizan al tiempo con canciones viejas y nuevas toda la semiología del deporte más popular del mundo.

Bien lo señaló en su momento el barón Pierre De Coubertin, padre del olimpismo moderno, “Oh deporte tu eres la paz”. Y así quisiéramos ver y sentir el mundial de fútbol como la fiesta de integración más grande del mundo, como un certamen de paz y convivencia, solo comparable con la semántica pura de los Juegos Olímpicos con más representatividad de países de todo el mundo, pero quizás no con el peso convocante y los despliegues económicos y mercadotécnicos que produce la cita orbital del balompié.

Y es que lo que se percibe y siente en las calles de Armenia y todos y cada uno de los municipios del Quindío es una verdadera fiesta. La gente puliendo y afinando ‘Las pollas mundialistas’, cuadrando horarios y negociando tiempos y espacios con los jefes. Los medios de comunicación locales, regionales, nacionales e internacionales, asegurándose de garantizar a sus respectivos públicos, la mejor la información.

Ya los alistamientos terminaron y como diría el eterno narrador deportivo Edwin Tuirán Ruiz, “el tiempo se nos vino encima”. Las selecciones que disputarán la copa del mundo terminaron sus juegos preparatorios y algunos pocos como Colombia prefirieron más concentración y aislamiento que fogueo de campo, quizás por temor a lesiones, aunque no sirvió de mucho, pues Frank Fabra terminó gravemente lesionado no en competencia sino en entrenamiento. Ya todos los oncenos esperan su turno y a menos de un día la expectativa es tan grande como lo justifica este torneo.

Rusia se ha preparado en todos los aspectos con la idea de procurar hacer el mejor mundial de la historia. Y es posible que ocurra en cuanto a organización, logística, seguridad y la asistencia convocante al mundo del fútbol que se dio como nunca antes la mano con el turismo. Los rusos de fama fría en su temperamento han desplegado todo su poder económico para asegurar que los escenarios, complejos deportivos de entrenamiento, parque hotelero y en general todo el portafolio de servicios mundialista esté a tope y lo presentan como garantía de éxito. El propio presidente Putin ha estado al frente de la organización pendiente hasta del menor detalle.

Los rusos entienden el significado deportivo y político que tiene un evento de esta naturaleza y por eso al mejor estilo y tiempo de la otrora ‘Guerra fría’ no han ahorrado esfuerzos para hacer de este mundial de fútbol un gran evento deportivo y una gran empresa económica y una oportuna rueda de negocios que hable bien y siempre bien de un régimen exitoso.

Desde nuestro Quindío viviremos la fiesta mundialista del fútbol en paz, como debe ser, apoyando a nuestro elenco tricolor y apostando en nobleza deportiva a los mejores, pero sobre todo alimentando el espíritu de convivencia y paciencia que requerimos en medio de las turbulencias propias de la coyuntura. Que este paliativo llamado mundial contribuya al bienestar general, así sea solo temporalmente. Que ruede el balón.

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