Miércoles, 19 Sep,2018

Opinión / AGO 21 2018

Fracking, amenaza latente

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Definitivamente el fracking tiene defensores ocultos muy poderosos en Colombia, pues no de otra manera se podría entender las contradicciones entre el presidente Iván Duque, quien desde su campaña ha venido insistiendo en que el país no está preparado para esta técnica extractivista de petróleo y la ministra de Minas, María Fernanda Suárez, quien se ha mostrado defensora de esta actividad, y ha manifestado en varios medios de comunicación que se encargará de convencer al presidente Duque de la implementación del fracking en un corto plazo.

La titular de Minas parece desconocer que Duque ha manifestado en varios medios de comunicación que no está de acuerdo con la extracción de petróleo y gas mediante esta modalidad, que, “Para mí, ningún proyecto de fracking, puede ser viable comprometiendo acuíferos subterráneos, biodiversidad y los ecosistemas sensibles del país, esta es una política clara de mi gobierno, por lo que estoy convencido que el país no tiene posibilidades de extracción con fracking en los próximos cuatro años” manifestó Duque. Aún así la titular de la cartera de Minas, viene afirmando en los mismos espacios que, “Quiero tener una conversación educada y seria, y voy a trabajar en equipo con el ministro de Ambiente, y mi trabajo comienza por convencer al presidente Duque de que el fracking se puede hacer de manera responsable y segura”.

Adicionalmente y para corroborar su desconocimiento del tema, la señora Suárez, sostuvo que el fracking, demanda muy poca cantidad de agua para su aplicación; mientras que expertos han podido demostrar que esa técnica ocasiona una enorme disminución de agua, dado que para la extracción de un millón de barriles de petróleo se requieren entre 20 y 30 millones de litros de agua, y peor aún, mucha de esa agua regresa contaminada a las corrientes hídricas, ya que se han identificado más de setecientos productos químicos de alta toxicidad, utilizados en los procesos de fracturación hídrica entre los que se encuentran metanol, tolueno, benceno, etilbenceno, xileno y cianuro, situación que pondría en peligro a biodiversidad y la salud de los ciudadanos; pero además el agua utilizada y conocida como líquido de retorno, no solo la regresan a las fuentes hídricas con los químicos y la arena empleada en esa actividad, sino también con metales pesados, hidrocarburos y elementos radioactivos como el radón, que se encuentran en el subsuelo en cantidades considerables. Los mismos estudios revelan que por lo menos el 30% de esas sustancias pueden producir cáncer y malformaciones, y un 50% ocasiona daños al sistema nervioso.

El tema es preocupante, porque es imposible realizar esta actividad de manera responsable y sostenible, ya que, al inyectar agua, arena y químicos a presión a más de mil 200 metros de profundidad, se genera pérdida de biodiversidad, movimientos telúricos y un fuerte impacto social para comunidades que viven en las zonas de influencia. El gobierno de Duque, debería estar fomentando el cumplimiento del acuerdo de París sobre el cambio climático y las energías limpias y renovables y no permitir que su ministra de Minas promueva el fracking en Colombia.

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