Martes, 21 May,2019
Opinión / DIC 14 2018

Historias no contadas

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A principios de 1951, tres hermanos de una familia antioqueña propietaria de fincas dedicadas al ganado y al cultivo del café se enlistaron en el Batallón Colombia para ir a combatir en Corea. El 12 de mayo del mismo año, en la plaza Bolívar en el centro de Bogotá, los hermanos Óscar, Alberto y Mario Ramírez Calle desfilaron con las tropas que partirían a luchar en esa contienda representando a Colombia en un conflicto de escala mundial. 

La situación además de curiosa era inusual. Un periodista del diario El Tiempo entrevistó a los hermanos y a su padre. No sabemos cuál fue el destino de estos hombres, pero en el periódico quedaron registradas sus imágenes y sus palabras. Ellos, como tantos otros soldados colombianos, partieron hacia la Península de Corea a librar una guerra en tierra ajena que involucraba los intereses de las grandes potencias mundiales. El coraje y el valor de nuestros soldados se hizo evidente en cruentas batallas. Algunos no regresaron, otros perdieron el juicio o vieron afectada su integridad, unos más volvieron a su patria para ser sometidos al olvido de sus coterráneos y el desamparo de sucesivos gobiernos.

En 2003, los generales Álvaro Valencia Tovar y Gabriel Puyana García publicaron la obra En Corea por la libertad y la gloria, un libro para conmemorar los 50 años de la participación en esa guerra. En la segunda parte del texto, bajo el título Testimonios de guerra, un grupo de soldados narra sus experiencias en combate. Allí relatan de forma cruda lo sucedido en medio de emboscadas, asaltos y otras acciones bélicas. El libro es una de las pocas obras, de estos tiempos, que recoge la voz del soldado.

Quienes han escrito la historia, tradicionalmente han tenido como referente el relato de los hechos de las grandes personalidades, de actores políticos y altos funcionarios. Sin embargo, existe una gran deuda por escribir esa historia desde otra perspectiva, desde la mirada del soldado como testigo de excepción de tantas batallas.

Esta inquietud, sobre los protagonistas de esa historia pendiente por escribir, surgió luego de observar las imágenes de la maravillosa despedida que ofreciera la Octava Brigada del Ejército Nacional a los soldados profesionales que estuvieron 20 años bajo banderas.

El encuentro congregó a soldados y familiares en el batallón de ingenieros Francisco Javier Cisneros. Allí se escucharon conmovedores testimonios de padres, madres, esposas e hijos, que expresaban su alegría por acoger en sus hogares a sus seres queridos luego de servirle al país. Pero también quedaron miles de historias pendientes por contar, historias de vida que no pueden relegarse al olvido.


Miembro Academia Colombiana de Historia Militar.


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