Domingo, 16 Jun,2019
Opinión / ABR 22 2018

Ir al psiquiatra no es de locos

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Esta semana el ministerio de Salud apoyado por varias sociedades científicas lanzó la campaña llamada ‘Yo también voy al psiquiatra’, con el propósito de incentivar a que las personas pidan asistencia psicológica o psiquiátrica para tratar síntomas y cuadros de enfermedades mentales y trastornos emocionales que cada vez afectan más la calidad de vida de muchos colombianos.

La alta prevalencia en el país de trastornos como los de ansiedad, la depresión o el estrés post traumático está relacionada con múltiples factores de influencia variable tales como los fenómenos de violencia, la crisis económica, la falta de empleo, las dificultades familiares y la pérdida de lazos afectivos, entre muchos. Causas que hacen más urgente dar a estas señales la importancia y la atención oportuna.

Existen muchas concepciones erróneas alrededor de este tema que van desde creer que cuando alguien pide ayuda psicológica o psiquiátrica es porque “se le corrió la teja” o es débil, hasta el temor de ser señalado como alguien que padece una incapacidad. Estos prejuicios han hecho que no se consulte y que muchos de estos trastornos avancen y se vuelvan crónicos generando un alto impacto negativo y convirtiéndose en preocupantes factores de riesgo.

Es necesario entender la enfermedad mental como una condición que requiere la misma atención que una afección física. Ir al psiquiatra o al psicólogo debe ser tan normal como ir al cardiólogo si existe alguna dolencia del corazón o al gastroenterólogo cuando nos molesta el colon. 

Un buen diagnóstico, realizado a tiempo por un profesional de salud mental y su correspondiente tratamiento realizado de manera responsable por el paciente (esto implica llevarlos a cabo como son prescritos, no abandonarlos y hacer los controles), permiten que las personas alivien su dolor emocional y puedan llevar vidas normales en el trabajo, el estudio o la familia. Igualmente, como ocurre con las enfermedades físicas, las intervenciones tempranas son muy efectivas para mantener o recuperar el bienestar y el equilibrio.

Algunos síntomas que se repiten a diario, se mantienen por espacio de un mes o más y que van empeorando afectando la tranquilidad de la persona o de quienes le rodean, pueden estar indicando la presencia de una dificultad mental o emocional que amerita ser consultada médicamente. Entre ellos cambios extremos de ánimo o de los hábitos alimenticios o de sueño, irritabilidad o susceptibilidad, falta de ilusiones, indiferencia hacia el futuro, estar triste permanentemente, no disfrutar de nada, aislamiento, pensar que todos actúan contra uno, incapacidad para enfrentar o superar problemas, pensamientos acelerados o lentos, falta de concentración, problemas de memoria, obsesiones desmesuradas, alucinaciones, miedo excesivo a cosas normales, angustia o impulsos sexuales extraños o excesivos, adicción a las drogas, el alcohol o el juego. Cuidar la salud mental en Colombia es una prioridad y un compromiso serio e inaplazable que corresponde tanto al Estado, como a la familia, los médicos y los pacientes.


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