Miércoles, 18 Sep,2019
Opinión / ABR 10 2018

Junta Cívica

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Informa La Crónica en su edición del 5 de abril del presente que se ha sido creada la Junta Cívica por Armenia, organización de la sociedad civil que apuntará a la recuperación de la plaza Bolívar y la carrera 14 de la ciudad. 

Hasta este punto la noticia suena bien: un grupo de ciudadanos que se le miden a maquillar el desorden que la administración pública municipal va dejando a su paso, merece reconocimiento. Pero como las cosas casi nunca son lo que parecen, habrá que decir que semejante altruismo no representa la solución al grave problema que enfrenta. El pésimo estado en que se encuentran el centro de Armenia, sus plazas y parques públicos, obedece a la mediocridad política y organizativa del gobernante de turno. No solo del actual, también de quienes lo antecedieron. La responsabilidad es ante todo suya, pues para administrar lo público fue elegido. Si tanto el CAM como la plaza Bolívar parecen hoy dos pudrideros, la responsabilidad pesa sobre el señor alcalde. Si el llamado centro comercial de cielos abiertos La Calle Real es al tiempo dormidero y letrina de indigentes, la responsabilidad pesa sobre el señor alcalde. Si los parques Cafetero, de la Constitución, El Bosque, Sucre, Valencia y Fundadores fueron convertidos en ollas de distribución y consumo de narcóticos, la responsabilidad pesa sobre el señor alcalde. Si el centro histórico de Armenia de a poco se va pareciendo a una gran plaza de mercado, la responsabilidad pesa sobre el señor alcalde. Sobre él, por ahora. Sobre nosotros, cuando llegue el momento de elegir su remplazo. El alcalde o alcaldesa a elegir el 2019, antes que nada, tendrá que ser aquel o aquella capaz de romper, desde la candidatura, cualquier tipo de vínculo con los carteles de la contratación pública, el narcotráfico y los juegos de azar en el Quindío. Si el objetivo es hacer de Armenia una ciudad atractiva para el turismo y la inversión privada, como imagino desean los de la Junta Cívica, la cámara de comercio y la ciudadanía en general, ese alcalde o alcaldesa tendría que diseñar un proyecto serio y planificado de intervención del centro histórico de Armenia y sus alrededores, en el cual se incluyan el mejoramiento de las condiciones de vida de los indigentes, la solución definitiva al problema de los vendedores ambulantes, la ampliación hasta la calle 10 como hasta la 26 del centro comercial de cielos abiertos, la restauración de la plaza Bolívar, del CAM y de todos los parques, la reubicación del Museo de Arte de Armenia y el Quindío, Maqui, y de la Biblioteca Pública Municipal, etcétera. ¡Ah! Y basta ya de postulados e idealismos: exigir cultura ciudadana a quienes ni idea tienen de su significado es como pedirle al Señor en las alturas que baje a darnos tres nalgadas a los impíos.


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