Lunes, 24 Jun,2019
Opinión / OCT 21 2018

La crisis universitaria

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Con la inmensa movilización nacional del 10 de octubre, de estudiantes, profesores y rectores de las universidades públicas colombianas, más el Sena y las instituciones técnicas y tecnológicas, se dio inicio a un paro nacional universitario en defensa de una educación superior pública, financiada por el estado, gratuita y de alta calidad y como respuesta a la actitud del gobierno nacional, frente a la crisis económica de las universidades.

La Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles de la Educación Superior Acrees, planteó que para que puedan funcionar las universidades públicas necesitan con urgencia 3.2 billones de pesos y para inversión se requieren 15 billones; que la educación técnica y tecnológica tiene un déficit de 700 mil millones de pesos; asimismo el Sena no ha podido resolver su déficit.

Ante la contundencia del movimiento, el gobierno llamó a Acrees a negociar, pero esa organización que recoge al grueso de los representantes de los estudiantes ante los organismos universitarios (consejos superior, académico, de facultad y de programas), en aras de lograr la unidad de todo el movimiento, solicitó al gobierno invitar a la negociación a las otras organizaciones estudiantiles universitarias, pero además a los representantes de los rectores y de los profesores.

En el Quindío frente al alto costo de las matrículas, representantes estudiantiles, desde el inicio del segundo semestre desarrollaron actividades concretando un pliego de peticiones que presentaron al Consejo Superior de la U. del Quindío. El ambiente nacional los llevó a poner el énfasis en la pelea por el presupuesto nacional y participaron en la movilización del 10 de octubre que, como en todo el país fue muy grande.

Luego se presentaron altibajos, normales en este tipo de movimientos, por la forma y los métodos de dirección y en la movilización del 17 de octubre se notó. Pero debemos repudiar la actitud represiva del gobierno contra una movilización estudiantil en el Quindío.

De otro lado, pareciera que en momentos no se entendiera que todos los estamentos de la U, están de acuerdo con lo que se está exigiendo al gobierno nacional y que si no se da participación a todos los sectores, no se logra la unidad y la fuerza que se necesita para ganar este pulso con el gobierno. Por ejemplo, roces entre estudiantes y el rector no le sirven al movimiento. Querer imponer decisiones frente al manejo de las entradas a la universidad, o realizar reuniones del consejo académico sin convocar a los representantes de los estudiantes, no sirve y mucho menos que ese Consejo intente tomar la decisión de levantar el paro en la U. del Quindío.

Este paro nacional es más que justo y creo que todos los quindianos debemos apoyarlo con decisión.


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