Martes, 16 Jul,2019
Opinión / ENE 31 2019

La garra de las águilas imperiales

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El Istmo de Panamá se independizó de España en 1821, más tarde sus gobernantes, atraídos por la unión entre Colombia, Ecuador y Venezuela, se anexa a este proyecto de pueblos hermanos.

Sin embargo, durante el resto del siglo XIX Panamá intenta separarse de La Gran Colombia como ya lo había hecho Venezuela y Ecuador debido a que la reciente Nación se había trenzado en seis guerras civiles consecutivas, no obstante sus aspiraciones habían sido sojuzgadas por las fuerzas militares colombianas. 

Por fin se cocinaría la separación gracias a tres hechos: la denominada Guerra de los Mil días —1899-1902—, la más sangrienta entre liberales y conservadores dejando en bancarrota a la República; sumándose a esta, la declaración del sexto presidente de EE. UU., John Quincy Adams, quien señalara la ruta de política exterior con la frase: “Estados Unidos no tiene amistades permanentes, sino intereses permanentes”; y por último, el mandatario de Colombia, José Manuel Marroquín, nombra, de modo incomprensible, gobernador del departamento de Panamá a José Domingo de Obaldía Gallegos un panameño afecto a la separación.

La trama comienza con el ofrecimiento de Estados Unidos del acorazado Wisconsin, fondeado en las aguas de la bahía de Panamá, para firmar la paz entre los partidos rivales, mientras el presidente Theodore Roosevelt preparaba su “¡I took Panamá!”.

En 1903 los banqueros estadunidenses liderados por el magnate Piertpont Morgan, diseñan la invasión del Istmo con barcos de guerra que llegaban supuestamente para proteger el ferrocarril transístmico, unión de los dos mares, y a reforzar la construcción del canal marítimo suspendida porque la compañía francesa se habían quebrado.

Estratégicamente, sobornan a funcionarios de la administración tanto del ferrocarril como del proyecto del canal para que se coloquen del lado de los norteamericanos; y, por otra parte, crean una junta de separatistas panameños. Los refuerzos que envía el gobierno central para neutralizar la rebelión son detenidos por el comandante John Hubbard en el buque Nashville. 

Así, con tales condiciones propicias, se anuncia la separación de Panamá de Colombia sin que ninguna autoridad se oponga. La diplomacia norteamericana es la primera en reconocer la separación del Istmo de Panamá y su gobierno de facto.

Fábula. Al patio trasero del imperio están llegando las águilas camufladas en vuelo silencioso para aterrizar sobre el manto de las políticas turbias de gobiernos cómplices.


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