Miércoles, 14 Nov,2018

Opinión / AGO 19 2018

La imagen de sociedad líquida

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El agua, considerado el disolvente universal, lleva y conduce en un arrebato de movimiento y cambios constantes todo lo que encuentra a su paso. En su accionar va dejando las cosas hechas fragmentos y residuos de lo que algún día fueron. Nada conserva su solidez, pues el líquido arrastra consigo todo lo que está expuesto a su paso implacable e inexorable para llevarlo allí donde al final se disuelve en la nada, sin figura, perfil o identidad. Nada se distingue en un mundo en el que las cosas tan pronto llegan se van. Participan del fragor de la inmensidad, algo inconmensurablemente grande, de lo que ni siquiera se tiene idea, pero en lo que todo lo existente termina por concluir. Un ciclo perpetuo en el que nada permanece. A este torrente de procesos y transformaciones están destinados los sueños, las ilusiones y la vida, de quienes imaginaron un mundo cuya realidad estaba integrada a las fronteras del lenguaje; pero que, con el ritmo de los tiempos, descubren un universo infinito que todo lo lleva en un arrebol de incertidumbres, posibilidades y contingencias. 

Frente a una realidad proteica y cambiante, que no ofrece seguridad de nada, todo se ha vuelto líquido. Zygmunt Bauman hace un diagnóstico de los asuntos humanos que han sido soberbiamente afectados y tocan en lo fundamental con la sociedad, entre ellos la educación. La impaciencia, el problema del conocimiento, el papel del cambio contemporáneo y el lugar de la memoria son enfoques que hoy se reconocen como los más acuciantes en el entorno de la escuela.

“Esperar se ha convertido en una circunstancia intolerable”. El imperio del momento y la satisfacción instantánea del placer, rebasan a una sociedad cuyas imágenes del consumismo todo lo invaden y lo dinamizan. Lamenta Bauman que las cosas no se hacen como antes, cuando se requería de tiempo, dedicación, oficio, laboriosidad, paciencia, espera, ir sin afanes, dejar madurar. Hoy las cosas que mejor se aprecian son las que se hacen en el menor tiempo posible. “Porque voy a ocupar tiempo en esto si se consigue fácil en el mercado”. “Que voy a ir a un gimnasio a estilizar mi figura si obtengo lo mismo mediante la cirugía plástica, sería una pérdida de tiempo”. En el imaginario moderno la consigna es “mucho y pronto”, de modo que la educación tiene ante sí un reto superior en una sociedad que no se identifica con nada. ¿Cómo habrá de enfrentarlo?

¿A qué se va a la escuela? ¿Qué se aprende en ella? ¿Cuál es la finalidad de la educación? No las viejas lecciones ni la validez de un conocimiento. Más bien, por lo que se ve, es la forma de obtener una licencia para un quehacer que dé resultados lo más pronto, y que rinda beneficios, aquí y ahora. 

 

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