Miércoles, 21 Nov,2018

Opinión / ABR 19 2018

La mala educación

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

¿Cree que la paz solo se logra a través del diálogo y la negociación? ¿Aprueba prácticas corruptas en el gobierno? ¿Está de acuerdo con un estado dictatorial? Estas fueron algunas de las preguntas planteadas en el Estudio Internacional de Educación Cívica y Ciudadana, las cuales fueron respondidas por 25.000 estudiantes de octavo grado, entre los 13 y 14 años de edad, de 24 países entre ellos: Perú, Chile y Colombia. La prueba pretende recoger la comprensión y conocimiento de los estudiantes frente a conceptos relacionados con educación cívica y ciudadana. 

Los resultados del reporte latinoamericano plantean serias inquietudes, entre otros porque “revela un nivel preocupante de valores antidemocráticos y orientaciones antisociales en gran parte de los jóvenes encuestados”. En casos como Colombia y Perú, un alto número de jóvenes estuvo de acuerdo con modelos de gobierno autoritario —dictadura— si dicho modelo conlleva orden, seguridad y avances económicos.

Los resultados revelan una crisis en la formación de competencias ciudadanas, aun si en nuestro país existe un esfuerzo por parte de maestros e instituciones. Una tarea que no solo debe limitarse a la escuela, pues es en el hogar donde se cultivan aquellas buenas prácticas que luego se traducirán en comportamientos ciudadanos éticos y solidarios.

En una reciente intervención el profesor Julián De Zubiría, consultor en educación de Naciones Unidas, afirmaba que, “el papel de la educación debería ser el de enseñar a pensar y soñar. La escuela que conocimos de los ríos, los huesos y los símbolos químicos, es totalmente impertinente en el siglo XXI, […] Por ello, las cosas que enseñamos hoy son poco pertinentes para niños que viven en una era digital y tienen un disco duro externo como el celular y la usb. La clave es que el niño sepa interpretar y analizar”.

Por ello, el énfasis de la educación no puede centrarse en aprender de memoria, exige también imaginación, creatividad y pensamiento crítico. Solo así es posible educar niños y jóvenes con capacidades para deliberar sobre los problemas políticos que afectan al país, reflexionando, examinando y debatiendo. Pero también construyendo aquellas empatías necesarias para comprender y contrastar las diferencias que enriquecen la democracia.

De lo contrario seguiremos observando cómo nuestros jóvenes alentados por el miedo y la percepción de inseguridad que transmiten las redes sociales y alientan sus mayores, seguirán despreciando la riqueza de una democracia que, aun siendo imperfecta, supera con creces cualquier forma de dictadura. 

Adenda 1: Lamentable lo sucedido este miércoles en Manizales. Impedir un debate y amenazar la integridad de los candidatos no es el camino. Ganó la violencia, perdió la palabra, se rajó la ciudad universitaria.

Adenda 2: Felicitaciones a la nueva junta directiva de la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro, Acore, seccional Quindío. Muchos proyectos por emprender, recordando que solo se encuentran respuestas en la acción.
 

Miembro Acore Quindío, exasesor Alto Comisionado de Paz.

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