Jueves, 22 Ago,2019
Opinión / MAR 30 2017

Las Farc como partido político

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Enfrentamos hoy, en medio de la corrupción visibilizada, lo que se llama una guerra de relatos en la cual cada grupo político tratará de darnos su versión sobre los 200.000 muertos producidos en el levantamiento armado contra un “régimen capitalista”, justificado por un supuesto apoyo a “las causas populares”. ¿Hace cuánto murió por descrédito este relato? 

Recordemos que los relatos son hoy más importantes que los hechos. ¿Podría el fin del conflicto ser denominado pomposamente como “un giro lingüístico”? Celan señaló que después del holocausto no podría escribirse poesía en lengua alemana. Ya Marx señaló la íntima relación que se da entre ideología y lenguaje para aclarar que quien se califica a sí mismo como revolucionario no puede hablar o escribir tal como lo hace un recalcitrante “burgués imperialista” porque sería no un revolucionario sino, precisamente, un burgués. ¿Dime cómo hablas y te diré quién eres? ¿A qué conclusión podríamos llegar después de leer la prosa del periódico del Partido Comunista ‘Voz Proletaria’? ¿Luego de la firma de la paz abrirá secciones sobre la vida nocturna bogotana, sobre la nueva ropa interior de las jóvenes camaradas, en su sección de literatura permitirá que sus críticos reseñen autores prohibidos a sus militantes como Dostoievski, Kafka,y sobre todo ¿reconocerán por fin la grandeza de Cabrera Infante un autor proscrito por ellos en Cuba y en Colombia? ¡Ah! Y lo mejor: ¿Permitirán que sus aburridos fieles bailen al son de la proscrita y maravillosa ‘Sonora Matancera’? 

Alguna vez aseguraba yo que no podíamos hablar de vigencia del liberalismo cuando ninguno de sus actuales dirigentes había leído no solo a Stuart Mill y su “Sobre la tolerancia” sino a pensadores definitivos para la democracia moderna como John Rawls o Richard Rorty, el imprescindible Norberto Bobbio, Giovanni Sartori, etc y lo mismo hay que decirle a los teóricos de nuestro congelado Partido Comunista concebido más como una iglesia atea y fanática que como un verdadero Partido de izquierda abierto al debate interno y externo. Pero ¿Acaso se puede hablar de Marx en el caso de nuestros comunistas? ¿Pueden ser calificados como marxistas Márquez, Cepeda, o Timochenko o Carlos Romero? Negando rotundamente todo lo que hicieron no lograrán exorcizar el lenguaje totalitario bajo el cual se ampararon para cometer lo que cometieron, ni entender que no pueden caer en los abismos en que se derrumbó el llamado “Socialismo del Siglo XXI”.

Por ejemplo: la fraseología que machaconamente han utilizado con el fin de justificar cualquier exabrupto es el de que son un Partido de Masas, un Partido del Pueblo, ¿Dónde está su ascendencia sobre unas masas que ya dejaron de existir hace tiempos carcomidas por los subsidios oficiales que terminaron por convertirlas en verdaderas clases parásitas? Lo repito ¿Dónde está un proletariado cuando como en Colombia la industria ha desaparecido y el desempleo es alarmante? 


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