Jueves, 23 May,2019
Opinión / ENE 06 2019

Las mujeres latinas políticas

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Al llegar el fin de año me llega el espíritu reflexivo, ver hacia atrás, analizar logros y desafíos, y de pronto a mi memoria llegan las mujeres que participamos en la política. En los últimos 40 años ha habido 10 mujeres presidentas en América Latina. Voy a recordar a cada una de ellas como forma de rendirles un pequeño homenaje.

Isabel Martínez de Perón, Lidia Gueiler Tejada, Ertha Pascal-Trovillot, Violeta Chamorro, Janet Rosemberg Jagan, Rosalía Arteaga, Mireya Elisa Moscoso Rodríguez, Cristina Fernández de Kirchner, Laura Chinchilla, Dilma Rousseff, Michelle Bachelet.

América Latina ha vuelto a una situación que le era ajena desde hace más de una década: todos los países de la región están presididos por hombres.

De pronto, la región sorprendía al mundo como un lugar donde la igualdad de género en la política se volvía algo más que un simple eslogan, pese a su vieja tradición machista. Pero ahora América Latina se ha quedado de un día para el otro sin presidentas por un tiempo desconocido, y corremos el riesgo de desandar, al menos, parte del camino recorrido hasta ahora para empoderar a las mujeres.

Existe actualmente un movimiento fuerte que quiere que las mujeres regresemos a casa a cuidar a nuestros niños y nada más: son fuerzas conservadoras que están contra la igualdad.

Es una realidad que tiene que ver con que de pronto las mujeres avanzaron mucho y asustaron a todos. Hay una reacción en los partidos políticos que dicen: ¿Por qué tienen que ser mujeres?

Es como respuesta a esta simple pregunta que surgen los actos, las acciones de violencia política hacia las mujeres que se encuentra tan normalizada, que es invisible y aceptada.Este acto comprende todas aquellas acciones y omisiones que tengan por objeto anular el reconocimiento y ejercicio de los derechos políticos.

Este tipo de violencia puede ocurrir en cualquier ámbito, tanto público como privado. Puede ser simbólica, verbal, económica, psicológica, física y sexual.

Lamentablemente, en todos los países de América Latina y Caribe existen pocos casos documentados de violencia política contra las mujeres con elementos de género. Esto se debe, entre otras cuestiones, a que las mujeres no denuncian porque no existe un conocimiento socializado respecto de la violencia política, alcances y las formas de sancionarla.

Podemos afirmar que la clave para alcanzar la paridad en la participación la tienen los partidos políticos, plataforma sin la cual las mujeres no podemos tener acceso. Este fin de año me deja claro que si los partidos políticos no hacen propia la necesidad de promover, asegurar la participación de la mujer en sus órganos de dirección y de toma de decisión, la democracia no será plena ni será representativa del conjunto de la ciudadanía.

Sin mujeres no hay democracia.


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