Viernes, 19 Abr,2019
Opinión / FEB 25 2018

Mascotas que dan apoyo emocional

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

No sé si porque cada vez nos sentimos más solos, porque las relaciones entre las personas no resultan tan fáciles y como dijo alguien “entre más conozco a los hombres más quiero a mi perro”, o por otras razones, cada vez más personas tienen una relación “muy humana” con su mascota. 

Un “petboom” parece ser la nueva tendencia hoy. Los restaurantes tienen zonas amigables con los animales donde se puede entrar a comer con su amigo canino, existe una variada oferta de hoteles, colegios, guarderías y gimnasios para ellos y los parques están llenos de niños y jóvenes paseándolos, hasta hay un nuevo deporte llamado canicross donde el atleta compite de la correa de su compañero perruno.

Siempre hemos sabido que las mascotas aportan bienestar, expresado en compañía, ternura, alegría y otras buenas sensaciones que mejoran la vida. Es un sentimiento común muy apreciado entre quienes tienen una, contar con alguien que no nos crítica y que nos recibe entusiastamente en cualquier circunstancia.

Pero el tema va más allá. El impacto psicológico positivo de la relación con una mascota está siendo suficientemente demostrado. Es el caso de los animales de apoyo emocional que se usan como tratamiento para problemas de salud porque proporcionan contacto emocional a las personas, muchas veces en un contexto clínico, para mejorar su bienestar físico, social, emocional o el funcionamiento cognitivo. Algunos están en capacidad de tener un entrenamiento especial para llevar a cabo tareas más complejas que ayudan a personas con discapacidades más serias. 

Los efectos terapéuticos, entre otros, son que alivian la soledad y contribuyen a atenuar los síntomas de la depresión, la ansiedad, el estrés y ciertas fobias. Para los adultos mayores es un estímulo para reducir el sedentarismo y hacer actividades y rutinas diarias, ayudan a una mayor conciencia y orientación del tiempo, suponen un tema de conversación y menor preocupación por sus problemas de salud. 

Con los niños los beneficios son innumerables, mejoran aspectos de su personalidad que no son apropiados en las relaciones con sus iguales aumentando las posibilidades de socialización, incrementan la sensación de seguridad en sí mismos, los ayudan a vencer la apatía y reducen la tristeza y la desmotivación.

Por todas estas razones dedico este escrito a mi perrita Simona que me acompañó durante 14 años y no solo fue apoyo emocional para mi sino para muchísimos niños de quienes fue su co-terapeuta más amorosa y con altos índices de éxito. Y a Tony un lobo siberiano y a Sniker un cocker peludo y juguetón , los psiquiatras de mis papás.


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