Lunes, 25 Mar,2019
Opinión / ENE 27 2019

Mentalidad de caverna

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

“La razón no puede hacerse comprensible a sí misma mientras los hombres actúen como miembros de un organismo irracional”, —Horkheimer, Teoría crítica, 1974—. Somos testigos y víctimas del instinto ciego, de violencia absurda y estúpida, y destructividad humana llevada al vértigo de la insania mental. Un camino hecho de promesas infundadas e inexistentes y en su proceder, piensan que el progreso no es posible sino mediante la destrucción, para lo cual nunca será suficiente la sangre derramada ni la ignominia causada por un destino iluso y falso, en el que todos seremos iguales. No tienen prisa. El reino llegará un día, mientras tanto, es suficiente con justificar cada una de sus acciones con tal de satisfacer el propósito que se les ha encomendado: transformar el mundo de mañana con su accionar violento y enfermizo.

Ideologías dogmáticas, religiosas y políticas, mucho más cerradas y constrictivas cuanto más se aferran a doctrinas y a prejuicios de los que nunca se liberan; la facultad de razonamiento y la capacidad de cuestionarse respecto a creencias y forma de concebir el mundo se han fundido como piezas de plomo de cliché tipográfico. Atascados en una heroicidad trágica, se sacrifican, se convierten en mártires, y se aferran a una bandera y mueren por ella bajo la premisa de hacer justicia a como dé lugar. La causa en la que se empeñan es suficiente para que vayan como orates repitiendo siempre el mismo estribillo. Se ven a sí mismos como los elegidos para realizar el gobierno terrenal y la esperanza celestial que tiene la forma del país de La Cucaña, en el que todos “disfrutarán de árboles frutales y mesas repletas de manjares y de bebidas”. Destinados como están, a la gran causa, en la embriaguez de su soberbia actúan como si todo les estuviera permitido. 

Solo ven sombras chinescas de contornos difuminados, pero no se preguntan de dónde les viene tanta ignorancia y desconocimiento de la realidad. Enceguecidos como están, se diría que su cerebro se ha encallecido, pues su conducta obedece a instintos básicos regulados por emociones primarias —temor, agresión, vanidad, rabia, odio— como expresión negativa y elemental de un autómata incapaz de autocontrol. Esto es todavía peor si se tiene acceso a armas de destrucción masiva que confiere un poder irracional e inhumano.

Extremismos de izquierda y derecha, mesianismos, populismos, partidos políticos —clientelistas y mezquinos—, iglesias y grupúsculos no son más que organismos irracionales que estimulan lo terrible y destructivo del ser humano. El caso es que parece que hay necesidad de volver a la caverna, pues no se entiende que estos organismos subsistan y se multipliquen como mala hierba. 

NOTICIAS RELACIONADAS


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net