Martes, 18 Jun,2019
Opinión / NOV 04 2018

Mineros defienden La Vieja I

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Los mineros tradicionales quindianos existen desde los orígenes del departamento de Caldas y han participado con su actividad de una manera muy activa e importante en el desarrollo vial y urbanístico del departamento del Quindío.

 

Con la arena y el balasto extraído de los ríos y quebradas, de una forma artesanal, se han construido todas las carreteras que tiene el departamento. Pero además, si no hubiera sido con su participación, no se habrían podido construir los caseríos, los barrios y los cascos urbanos.

En la década de los 80 del siglo pasado, empezaron a llegar a nuestros ríos retroexcavadoras y motobombas, que no solo desplazaban a los mineros sino que empezaban a hacer daños ambientales. Mientras los artesanales le hacen un mantenimiento al río extrayendo con baldes, cajones y palas el material que el afluente les va bajando, y se demoran dos horas para arrumar y cargar una volqueta de 7 metros cúbicos, una retroexcavadora cargaba esa volqueta en 5 minutos, pero además con esos brazos, se metían hasta 5 o 6 metros, rompiendo la coraza del río, que se había formado durante siglos, cambiaban el curso de los ríos, le quitaban sus meandros, lo canalizaban, erosionaban y acababan con la flora y la fauna, pero además empezaron a desplazar a cientos de areneros y balasteros artesanales tradicionales.

Esta situación obligó a los areneros apoyados por una asesora a organizarse en todas las playas donde trabajaban y crearon una federación de areneros y balasteros con la consigna de la defensa del medio ambiente y el derecho al trabajo, es decir que el cauce del río lo exploten los artesanales y las terrazas aluviales los mecanizados.

Desarrollaron muchas actividades, reuniones interinstitucionales, audiencias públicas ambientales, balsajes por los ríos Barragán y De La Vieja con autoridades, etc, y no se resolvía nada, incluido el reconocimiento legal o formal de los mineros artesanales.

A raíz del terremoto del 25 de enero de 1999, llegaron al Quindío 21 empresas con retroexcavadoras y volquetas grandes para participar en la reconstrucción, desplazando a los areneros y volqueteros del departamento y deteriorando la vía Barragán-Armenia. El gobierno planteó imponer un peaje para la reconstrucción de esa vía. Los areneros, volqueteros, transportadores y comerciantes del sur del Quindío y norte del Valle realizaron en La Ye (donde se unen las vías de Armenia y Calarcá que van para Barragán), en junio de 2002 un paro de 9 días con sus noches y lograron que la vía se reconstruyera con recursos del Fondo Nacional de Regalías, que se suspendiera la explotación mecanizada en los ríos y que se tuviera en cuenta a los areneros y volqueteros del Quindío para el resto de la reconstrucción.

 

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