Miércoles, 22 May,2019
Editorial / ABR 13 2019

Mockus

Mientras Mockus esté vigente con su preclara inteligencia habrá vida en las oportunidades que la democracia le depare y sobre todo tendrá vida por siempre la cultura ciudadana.

Otra vez Mockus. Y en esta ocasión no se bajó los pantalones como signo contundente de protesta ante estudiantes o senadores. Esta vez le llegó la notificación desde la sección quinta del Consejo de Estado con la cual dejan en claro y legal manifiesto que el senador de la Alianza Verde debe abandonar su escaño en el Senado de la República. Queda en las páginas de la historia política que muy a pesar de haber sido el segundo candidato con más votos para esta instancia, los contratos que su fundación Corpovisionarios firmó con el Estado lo inhabilitaban para lanzarse a un cargo de elección popular.

Pierde el Senado quizás al senador más inédito que ha tenido la historia política de Colombia. Un hombre orgánicamente diferente. Un personaje que por su impecable perfil de transparencia y claridad pedagógica para abordar los asuntos del país, pareciera por momentos todo, menos un político en militancia senatorial. Pierde el Congreso quizás a la persona que más ha defendido la educación en Colombia y precursor serio, contundente y estratégico de la cultura ciudadana como expresión de convivencia, civilidad y reconstrucción de los mejores hábitos del tejido social.

Se va el profesor Mockus, pero a la vez vuelve a dejar una gran lección de decencia y pulcritud ética al tomar la decisión del Consejo de Estado con serenidad, sin disparar fuego en sus palabras y sin invitar al incendio de protestas o mingas electoreras como las que seguramente se pondrán de moda en tiempos eleccionarios. Seguramente sus amigos abogados le ayudarán a marcar opciones que pudieran generar alguna consideración u opción frente a lo definido, pero lo más importante es el Mockus que desde cualquier posición siempre muestra su esmero por servirle al país y no para servirse de él.

La Alianza Verde no solo perdió a su senador más representativo, sino que está en riesgo de perder los votos que obtuvo en las elecciones a Congreso por cuenta de otra demanda que cursa en el Consejo de Estado. Es decir, detrás de la demanda que terminó en la nulidad de Antanas Mockus como senador, hay un interés explícito por quitarle sus votos, para lograr que entren al Congreso candidatos de otros partidos que se quemaron. Así lo señaló el abogado José Manuel Abuchaibe, que tras este triunfo jurídico-político anunció que su meta es tumbar los 540.000 votos que pusieron a Mockus en el Senado; la segunda votación más alta en la historia después de la de Álvaro Uribe.

Muchos hacen fiesta al quitar a Mockus de su camino, pues intentarán pavimentar o repavimentar las vías de corrupción sin un ‘senador obstáculo’ que pudieran tener. La celebración perpetrada por los mismos que luchan infatigablemente para quitar del concierto democrático a toda persona o colectividad que estorbe sus mezquindades y la burda forma de hacer política y politiquería, especialmente cuando en el horizonte se definen unas justas electorales de gran significado histórico para el país.

Le quitarán una curul y le limitarán algunos derechos, pero lo que nunca le podrán quitar a Mockus es ese patrimonio ético como el político más auténtico que ha tenido la pedagogía del servicio público y como ese promontorio de la decencia para actuar políticamente sin calcular daños para nadie. Mientras Mockus esté vigente con su preclara inteligencia habrá vida en las oportunidades que la democracia le depare y sobre todo tendrá vida por siempre la cultura ciudadana.

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