Jueves, 20 Sep,2018

Opinión / AGO 22 2018

¿Moralidad por decreto?

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

¿Ahora resulta que la paz es asunto de gobierno? Y mientras tanto en la cotidianidad, en la individualidad, ¡que sigan las agresiones!, que continúe la polarización y que nos asfixie la politiquería y la inmoralidad.

Alienante la situación que vivimos: sufriendo una confrontación durante tantos años sin aprender que las buenas costumbres se inculcan desde el seno del hogar y no desde las curules del parlamento o los recintos de una corte: para tener buenos parlamentarios o jueces, estos deben salir de muy buenos hogares lo cual, con el debido respeto, en muchos casos no parece cumplirse. Solo basta observar la manera como llegan a esa silla, que debe ser respetada con el concepto de lo sagrado, para entender que el problema viene desde muchas familias y se eterniza en los espacios de legislación y ejecución y en el espacio de la administración de justicia, todos ellos suficientemente contaminados. Qué tristeza y qué orfandad. Algo horrible está ocurriendo en las entrañas de la sociedad y no lo vamos a corregir mientras no entendamos que el cáncer está en cada esquina de la colectividad colombiana. Ahora, tenemos líderes ‘anticorrupción’ blandiendo pendones sin percatarnos que ninguno se salva de mostrar gran odio en sus corazones: eso no más los descalifica pues están contaminados de desenfrenos y pecados como la ira y la envidia, dos terribles incitaciones que alimentan su engaño para validarse como adalides de la moralidad y las buenas costumbres cuando realmente defienden proyectos populacheros que atentan contra la dignidad y el derecho a la vida, de cualquier ser humano, sin importar la etapa de su proceso vital. Sencillo: comienzan por negar a Dios y acto seguido, intentan invadir sus espacios que solo son posibles en la majestuosidad y la omnipotencia del único ser superior: ¿eso es anticorrupción?

“¿Un psiquiatra creyendo en Dios?” Preguntan algunos labios burlones. Claro que sí, respondo con toda sencillez y seguidamente, en silencio invoco al Creador parodiando sus propias palabras: “perdónalos porque no saben lo que hacen”. 

Resumen: las buenas costumbres se aprenden desde la cuna; la paz también. Y no es un término político sino un asunto espiritual y actitudinal. Todo espacio de poder está conformado por personas ‘bien’ o ‘mal’ estructuradas y tenemos muchas ‘mal’, justificando la corrupción, la violación de menores, el narcotráfico, la calumnia y la crueldad: los principios y valores no se negocian en espacios humanos llenos de lagartos y clientelistas: así, cualquier sociedad sucumbe. Es menester un vuelco total y enfocar todo hacia el amor al bien y no a intereses particulares. 

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