Jueves, 13 Dic,2018

Opinión / DIC 31 2017

No hacer más de lo mismo

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

En uno de tantos encuentros gratos de fin de año con amigos del corazón, y como es habitual por estas fechas, me preguntaron cuáles eran mis propósitos para el que llega. Les quiero contar que aunque este es un cuestionamiento que me hago a menudo, ya con la inminencia del final del 2017, me costó un gran trabajo responder.

Finalmente, inspirada en la frase “si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”, que le atribuyen a Einstein, pero que entre tanta información que envían vía redes, uno no sabe a ciencia cierta de quién es la autoría, les respondí que uno de ellos era precisamente no continuar tercamente haciendo lo mismo con los mismos resultados. 

Eso pareciera obvio pero en la práctica no lo es tanto si constatamos que no siempre actuamos de manera inteligente frente a eventos que quisiéramos que fueran diferentes. 

Seguimos gritando a los hijos esperando que así aprendan a obedecer, reclamando a la pareja que nos tenga en cuenta a través de juicios y cantaleta, queriendo bajar de peso pero comiendo igual, renegando del trabajo pero sin buscar nuevas posibilidades y así innumerables “contradicciones actitudinales”. 

Es cierto que lograr cambios sostenidos y efectivos es toda una ciencia y que la forma en que estos se afrontan determina en gran medida la satisfacción que una persona tiene con su propia vida y con el hecho de sentirse plena y feliz con lo que tiene y lo que hace. 

Resulta obligado entonces el cuestionamiento acerca de porque estos comportamientos que no parecen tan razonables se vuelven un círculo vicioso que no logramos romper. Qué hace que uno persista en actitudes inútiles y muchas veces perjudiciales. 

Sin ahondar en profundidades lo que veo con frecuencia es que no tenemos conciencia de estas actitudes, porque ademas no siempre es fácil identificarlas. En estos casos no hacemos esfuerzos productivos no por falta de voluntad, sino porque no se tiene claridad acerca de que se está incurriendo en esta dinámica. Y como dicen la conciencia es la mitad del camino.   

Pero otras teniendo pleno conocimiento de que la estamos “embarrando”, nos gana la resistencia a salir de la zona de confort. 

Se impone el temor a abandonar ese statu quo que aparentemente proporciona bienestar y tranquilidad, aunque paradójicamente, produzca dolor o sufrimiento. Nos acostumbramos a estas sensaciones, las conocemos y eso resulta más cómodo que emprender un cambio. 

También y este es uno de los más recurrentes, es porque tomar la decisión requiere compromiso y una dosis extra de trabajo. Frente a esto si me lo permiten como consejo, en virtud de que cada día confirmo más el impacto de las pequeñas acciones cuando se requiere hacer cambios significativos en distintas áreas de la vida: empiecen por algo. 

Esta decisión nos hace más fácil elegir cambiar porque no implica movimientos tan grandes. Significa ir poco a poco avanzando en adquirir autocontrol, flexibilidad y en hacer interpretaciones nuevas y diferentes que nos ayuden a vivir mejor. Cuando menos nos demos cuenta estaremos haciendo cosas nuevas con excelentes resultados.
Les envío un caluroso saludo de Año Nuevo y mis mejores deseos porque el 2018 este lleno de actitudes nuevas que añadan valor positivo a la vida.

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