Viernes, 16 Nov,2018

Opinión / AGO 22 2018

No quiero remordimientos

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Durante la última semana decidí votar en su totalidad los siete puntos que contemplan la consulta anticorrupción que se va a llevar a cabo en Colombia el próximo domingo. No quiero sentir el pesar interno que le queda al hombre después de una mala acción, no obstante creerse buen ciudadano. No quiero sentimientos reprimidos y prefiero votar aunque la decepción llegue después. Al fin y al cabo a eso estamos acostumbrados los colombianos.

 Llevo muchos años cantaleteando contra los corruptos, contra la mal llamada clase dirigente que se apoderó de nuestra democracia para enriquecerse ilícitamente aunque el país cada día se vea más cerca del abismo. No es posible que los saqueadores del erario no paguen en las cárceles por lo que se roban, y que vayan a lugares privilegiados —la casa, la hacienda, la pequeña finca de 800 cuadras— a disfrutar sin trabajar y a reírse de nosotros los sufragantes.

Me la juego con la consulta del domingo con la esperanza de que un mandato popular sea capaz de derrotar a estos malditos facinerosos que no han hecho otra cosa que desangrar al Estado que somos todos los colombianos. No hay que mover o instar a nadie a hacer lo que no quiere, pero invitar a la reflexión con miras a encontrar la erradicación de este flagelo, si es un deber de las personas que quieren colaborar en la construcción y mejora de la vida colectiva.

Los problemas graves del país se disimulan desde la política con el cuento de la mermelada como si los atracos al Estado fueran una confitura de frutas y azúcar para el deleite de los paladares parlamentarios. La corrupción es mucho más que eso, los millonarios contratos y concesiones burocráticas, los cupos indicativos, el robo a los recursos de la salud, la educación y la infraestructura del país, no son mermelada. Esos son delitos de máximo calado criminal que no pueden seguir disimulando las organizaciones delincuenciales de la política.

Colombia requiere de la ética mínima que debe estar en todos los ciudadanos y en el caso de la consulta del domingo me parece que no se puede mirar la procedencia de la iniciativa, ni por religión, ni por ideologías. Este es un compromiso que determina también normas morales sin las cuales es imposible vivir en paz. El país no puede seguir viviendo en solitario, los ciudadanos habilitados para votar en Colombia debemos unirnos alrededor de una causa que le conviene a toda la nación.

Porque hay que preocuparse por el entorno en que vivimos, los colombianos debemos ir el domingo a esta consulta. Me convenció la necesidad de un intento democrático por salvar a Colombia, dejar de hacerlo sería demostrar desprecio por el país y por nosotros mismos. Me decidí a votar porque los colombianos necesitamos formar relaciones, para que a través de estas se le demuestre al país que ha llegado el momento de una interacción de voluntades, una colisión de intereses colectivos. Votemos el domingo la consulta. 

@jorgelieceroroz

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