Lunes, 22 Jul,2019
Opinión / DIC 24 2018

“Nos estamos quedando sin tiempo …”

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Con los argumentos de siempre —incentivar la competitividad, el crecimiento económico, crear condiciones para atraer inversionistas, promover las empresas del sector agropecuario y agroindustrial, estimular el empleo y continuar con la política social— finalmente fue aprobada la reforma tributaria, con discusiones insuficientes, disciplina partidista y votaciones en bloque. 

El balance es muy satisfactorio para los poseedores y desventajoso para los que viven de su trabajo. Por destacar: 1) descuentos de IVA equivalentes a 7 billones de pesos para las grandes empresas por la compra de bienes de capital; 2) eliminación del impuesto al patrimonio equivalente a 4 billones de pesos para las grandes empresas; 3) se dejarán de captar 2,2 billones de pesos por mantener los contratos de estabilidad jurídica; y 4) se dejarán de percibir 1,5 billones de pesos por descuentos de impuesto de renta de industria y comercio. Hasta aquí son 14,7 billones de pesos que el gobierno le da de regalo de Navidad a sectores muy poderosos del país. Esta suma corresponde, más o menos, a la que intentaron extraer del bolsillo de los consumidores extendiendo el IVA a los productos de la canasta familiar, causando tanto malestar en los colombianos que el gobierno tuvo que recular ante la protesta y el desplome de su prestigio. Pero hay más, la reforma aprobada reduce el impuesto de renta de las grandes empresas del 33% al 30%. 

En el proyecto de reforma original, presentada por el señor Carrasquilla, no se mencionaba ningún tributo para el sector financiero que, finalmente, fue gravado con 4 puntos de renta por encima del resto de empresas. Ahí están los poderosos banqueros amenazando con demandar este artículo, olvidando las enormes utilidades extraídas de los bolsillos de los cuenta habientes, y los intereses de colocación escandalosamente superiores a los de captación. 

El insoportable ministro Carrasquilla, que se echó al bolsillo 8.000 millones de pesos por la consultoría para diseñar los bonos de agua, que causó la quiebra de más de 100 municipios, considera ricos a los que obtienen un ingreso superior a tres millones de pesos, y a quiénes se les aplicará un mayor gravamen de retefuente, y tendrán que desembolsar otros varios millones de pesos equivalentes a una prima de un empleado profesional medio, cuando declaren renta. Es bueno recordar que Carrasquilla, como ministro de Uribe, eliminó la mesada 14 a los pensionados, mientras que su presidente le quitó las horas extras a miles de trabajadores, modificando la jornada de trabajo e impidiendo una modificación estructural del impuesto a los propietarios de las grandes extensiones de tierra.

Ahora bien, mientras el planeta se calienta, no quedó ningún impuesto verde en la reforma, en contravía del clamor de la humanidad que exige medidas urgentes. Como Greta Thunberg, estudiante sueca de 15 años, les reclamó a los asistentes a la cumbre del cambio climático: “Vosotros solo habláis de crecimiento económico (…) de moverse hacia adelante con las mismas malas ideas (…) nuestra civilización está siendo sacrificada para que unos pocos sigan haciendo grandes fortunas (…) os habéis quedado sin excusas y nos estamos quedando sin tiempo”.


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