Martes, 22 Oct,2019
Opinión / SEP 23 2019

Piedad Correal Rubiano

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

A estas alturas de la contienda electoral, la atmósfera se vuelve pesada por cuenta de la avalancha de  insultos, agravios, calificativos desobligantes especialmente en las redes sociales, conquista tecnológica convertida hoy en escenario de un verdadero baño de sangre virtual donde se propagan mentiras, se estigmatiza con rápidos juicios condenatorios dirigidos a acabar con la honra de las personas, modus operandi, de quienes careciendo de argumentos consistentes pretenden ganar las elecciones en el celular de los ciudadanos. Juego perverso de mediocridad donde a la postre, todos perdemos puesto que se termina por acabar de degradar el debate político que debería ser el punto de referencia de las decisiones ciudadanas.

Sin embargo, después de las especulaciones de todo orden que se presentan en estas contiendas, la política sigue siendo el arte de lo posible. Pasadas las utopías y las buenas o malas intenciones, es la realidad y sus fríos resultados, juez que pone en su sitio las  pretensiones de quienes aspiran a elegir un gobernante: hay que contar con los que tenemos y con sus propuestas. No podemos salirnos de allí.

Mientras hierven, pues, como calderas las redes sociales, hay tres referentes serios que permiten, a pesar del fuego cruzado, alcanzar un grado de certeza respecto a las bondades de los candidatos: su academia, la trayectoria y el programa de gobierno en el cual se fundamenta su aspiración.

A pesar de las destrezas que da la vida práctica, en este universo del siglo XXI es imprescindible la prospectiva y los elementos de análisis que da la educación académica. La experiencia juega también un papel importante a la hora de conocer el terreno donde se tomarán decisiones. El programa de gobierno es instrumento fundamental con relevancia política y técnica como punto de partida de la relación que se debe establecer entre el gobernante  y las comunidades, a los candidatos les permiten presentar sus propuestas, al ciudadano conocer la visión que sobre el desarrollo de la entidad territorial tienen los aspirantes para poder elegir su opción con base en un análisis responsable.

Piedad Correal es abogada con maestría en ciencias políticas y relaciones internacionales, especialista en derecho penal y criminalística. Dentro de su experiencia laboral desempeñó con éxito el cargo de defensora del Pueblo del Quindío, fue secretaria de Gobierno de la ciudad que aspira gobernar, Armenia, y concejal por el Nuevo Liberalismo, entre otros. Su programa de gobierno, contempla los objetivos de la consulta anticorrupción sobre contratación transparente, y la protección de los derechos humanos, económicos, sociales y culturales, además de los colectivos y del medio ambiente, tema en el que centró su  labor como defensora en 21 años.

Se necesita mucho más que los videos, tuits, trinos, hashtags o memes, portadores de noticias falsas, que hoy parecen y mañana se olvidan,  para medir una trayectoria.

No cabe duda que Piedad Correal debe ser la defensora de Armenia.


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