Sabado, 24 Ago,2019
Opinión / MAR 07 2019

Poco por celebrar

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Mañana viernes, 8 de marzo, como es costumbre, se celebrará el día de la Mujer. La fecha establecida por la ONU, en 1977, está relacionada con la conmemoración de dos hechos trágicos ocurridos en Nueva York.

 

No me ocuparé de recrear lo sucedido en 1857, donde fueron masacradas mujeres obreras que protestaban contra la discriminación que afectaba sus salarios y ambientes laborales. Tampoco haré referencia a la tragedia de 1911, donde 150 mujeres de una empresa textil murieron calcinadas. El llamado es a la reflexión, no a repetir de corrido la historia. 

El día de la Mujer, se convirtió en una fiesta comercial donde abundan los discursos vacíos, la mala poesía, las flores y las destempladas serenatas. Una fecha, deformada por intereses patriarcales, que debería ofrecer la posibilidad de debatir sobre temas relacionados con equidad, sometimiento, violencia y vulneración de los derechos de las mujeres.

La celebración, debería ser la ocasión ideal para abrir espacios de discusión. Si nos negamos a ello y guardamos silencio, muchas mujeres seguirán viviendo en ese tenebroso presente que les cierra las puertas a un futuro en el que podrán recuperar su confianza y dignidad. Pero también, impediremos que obtengan la fuerza necesaria para descubrir otras posibilidades de enfrentar la vida. 

Para muchos, la mujer es considerada como un ser pasivo, resignado a su suerte, que no puede alzar la voz frente a las discriminadoras condiciones de vida a que ha sido sometida. Una idea reforzada por frases machistas, como aquella escrita por primera vez en la antigua Grecia donde se afirma que “la mejor mujer es la muda”. 

Si necesitamos ejemplos de cómo se ha querido invisibilizar a la mujer, recordemos cuál ha sido el tratamiento recibido a la hora de escribir la historia de la independencia. Si bien es un tema que trasciende las posibilidades de esta columna, hay que decir que aquellas mujeres marginadas al espacio doméstico y consideradas como objeto en la época colonial, para sorpresa de los patriotas asumieron en la gesta emancipadora una posición de vanguardia. 

Sus logros, fueron más allá del papel de madre, esposa, ‘ángel del hogar’, hermana, hija, amante, prostituta o santa. Sin embargo, fueron cuidadosamente invisibilizadas del relato histórico ‘oficial’ fortaleciendo la imagen del hombre criollo como actor protagónico en ese periodo. 

Rosa Montero, destacada escritora y periodista madrileña, afirmaba en una entrevista que “[…] a lo largo de la historia, muchas mujeres han sido borradas, sus logros y talentos han sido oscurecidos por una sociedad patriarcal. La historia ha sido machista y nunca las ha reconocido, por el contrario las ha dejado morir y desaparecer”. 

Adenda: En homenaje a mujeres como Tatiana Sánchez Orrego, madre y trabajadora, asesinada en Armenia la semana anterior.

 * Miembro Academia Colombiana de Historia Militar

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