Jueves, 20 Sep,2018

Opinión / AGO 11 2018

“Polarización”

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Es una constante en el ambiente político el uso de la expresión ‘polarización política’, para identificar un ambiente conflictivo en una sociedad dividida políticamente. Por tanto, intentaré en esta columna presentar otra interpretación.

No culpo a quienes hacen uso de manera inadecuada del término porque quizás desconocen que la tal ‘polarización’, es la esencia de las democracias modernas.

Y lo digo porque el valor de una sociedad consiste en que sus miembros se caracterizan por estar divididos en virtud de sus doctrinas “razonables de índole religiosa, filosófica y morales”1. Por tanto, esa diversidad de concepciones es la que hace imposible que todos tengamos unidad de pensamiento. Y cabe decir que no se trata de algo malo para la vida en sociedad. Luego, el principal logro de una sociedad justa es mantener en el tiempo su diversidad de opiniones. 

Así entonces ¿cuál es la fuerza que permite que haya unidad a pesar de la diversidad de pensamiento? Se le ha facultado al Estado mantener dicho propósito, es decir, en principio se trata de respetar la libertad de opinión y protegerla ante un conflicto que amenace romper su equilibrio. Si el Estado no cumple con esa mínima condición, sencillamente no está desempeñando el papel protector de los principios y derechos constitucionales de las personas religiosas, o con pensamiento filosófico y moral distinto a los demás, lo que hace parte de la esencia de las democracias modernas. 

Sin embargo, se identifica un Estado débil cuando permite que dicha diversidad de expresión —sistemáticamente— se esté reduciendo porque omitieron todas las medidas necesarias para evitarlo. En términos prácticos, el asesinato de líderes sociales y profesores —mujeres y hombres— de diversidad religiosa, filosófica y moral, es la prueba concreta que se trata de un Estado fallido y de la ineptitud de sus instituciones de justicia. Por lo tanto, si volvemos al comienzo del artículo, la tal ‘polarización’, —un sector de ella— es el que viene exterminando en el país. 

Continuamos en guerra. Solo que ha estado dormida por algunos meses, pero de nuevo ha despertado. Despertaron los dueños de las antiguas motosierras que se sienten respaldados por la Casa de Nariño; su accionar está motivado para liquidar cualquier expresión que no corresponda al proyecto neoparamilitar. De modo adicional, un fin concreto de ellos es construir un pensamiento único en el ‘Estado de opinión’ que siempre han soñado desde el Ubérrimo, y para alcanzarlo, requieren desaparecer o asesinar a todo aquel que huela a comunismo. De hecho, no son tan estúpidos, enviar al gatillero, y dar de baja dos líderes sociales por mes, para que no se note mucho. 

1 Expresión propia de John Rawls.

 

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