Viernes, 21 Sep,2018

Opinión / JUN 21 2018

Popeye dio paya

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En el libro Operación Pablo Escobar, Germán Castro Caycedo publica sus charlas con el coronel Hugo Aguilar del bloque de búsqueda de mil hombres, acantonado en la escuela de oficiales de Medellín, ciudad donde el capo de 44 años cayó a balazos sobre un tejado.

No había celulares y los policiales lo chuzaban con equipos prestados por el cartel de Cali. Sus gatilleros apodados Pinina, Tayson, Quica y Mugre, al ver una mujer de su gusto a punta de pistola la echaban al carro; luego violada, aparecía en pedazos dentro de bolsas.

Aguilar pidió traslados porque Policía y IV Brigada —de comandantes hacia abajo— recibían sueldo del narco. Se pudo acribillar a Tayson, pues un niño informó que enfrente vivía uno por el que ofrecían en televisión 200 millones; la mamá cobró y marcharon. Escobar infiltró dos años el bloque con un capitán que por cinco millones al mes delataba a fin de impedir su captura, sirvió además para masacrar 99 compañeros. 

Al sufrir un allanamiento, todos los hombres de la cuadra recibían plomo, amputaba dedos, extraía ojos, cortaba lenguas, punzaba oídos, quemaba testículos y ano con un cautín eléctrico. En las interceptaciones oyeron que su esposa era indiferente que él secuestrara niñas para penetrarlas y picarlas. Llegó a tirotear 17 uniformados en un día; sin demora cancelaba dos millones por unidad.

Nació en Rionegro, fue congresista, tumbó un avión con 107 pasajeros, perforó periodistas, 540 policías, ametralló a Galán, al ministro Lara Bonilla y dos comandantes de la autodefensa. Perpetró 250 atentados dinamiteros ocultando al chofer que el carro bomba contenía explosivos o a veces este enterado lo conducía para dejar casita a la cucha, incendió el Palacio de Justicia y 96 visitantes, quemó once magistrados ninguno de apellido Obando Moncayo o Unigarro, compró 27 constituyentes, arrodilló al gobierno de Gaviria, se entregó en 1991 cuando hizo prohibir la extradición, construyó su ‘cárcel’ en la que despellejó a sus socios Moncada y Galeano con el objeto de robarles treinta millones de dólares; escapó en 1992.

En 1993, murió quien siempre quiso ser un bandido. Su sanguinario y depravado secretario Popeye nacido en Yarumal en 1962, desde hace poco —imputado de extorsión a testaferros intentando recuperar los bienes— está en la cárcel de Cómbita que estrenó; allí pagó 23 años, después de disfrutar 3 en libertad.

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