Lunes, 24 Jun,2019
Opinión / MAY 06 2019

Promesas y realidades

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Las campañas políticas, además de  toda la parafernalia formal propia de los torneos donde  contrincantes luchan por obtener un triunfo, como las inscripciones, los avales, la recolección de firmas, la  confección de listas, alianzas,  estrategias publicitarias, etc. Deben de contar, pese a los vacíos ideológicos de hoy, con unos diagnósticos mínimos y sus propuestas correspondientes, unas narrativas convincentes sobre lo que harían los candidatos  en el gobierno de ser elegidos.

Así no lo reconozcamos, todos sabemos la imposibilidad de eliminar, o siquiera de limitar las promesas, no solo propias del mundo político, connaturales también  a los negocios, a los asuntos del amor a los temas espirituales, y en general a cualquier competencia donde intervengan los seres humanos, o alguien ha oído a un comerciante  denigrar de su producto y recomendar el que ofrece su competencia, al pretendiente enaltecer a su rival o al pastor ponderar la doctrina de la iglesia ajena.

Si se mira sin prevención seguramente se encontrará en las alforjas de los candidatos en campaña promesas interesantes que podrían hacerle mucho bien a la ciudad y a la región si pudieran cumplir con lo que proponen.

 Pero no es fácil, primero por la consabida debilidad esclerótica del Estado diseñado para no funcionar, que  imposibilita trasladar esas propuestas al terreno de la realidad. Segundo porque la potestad del gobernante es muy limitada y generalmente naufraga en medio de  normas jurídicas, incisos y presiones de todo orden que atentan contra el cumplimiento de un programa de gobierno. Tercero, y quizá lo más importante, por la ausencia de un proyecto de región coherente y sistemático que convoque a seguir sus lineamientos independientemente de la línea política que gane las elecciones, que permita “construir sobre lo construido”.

 De manera que  crudas realidades como estas que hacen tan distante lo dicho con lo hecho, dificultan unir en armonía, al momento de votar, dos mundos tan distantes como el del elector y el elegido, a través de unas promesas, que generalmente por no cumplidas terminan convertidas en  disparos al aire.

¿Qué hacer entonces a la hora de elegir? ¿Por quién optar si las promesas, todas, son hijas de la misma estirpe, tan deleznables, tan difíciles de cumplir? 

 A la hora de votar hay que acudir a otro expediente: creo en el aserto de Carlos Gaviria Díaz y también de Sergio Fajardo, la clave es La Independencia: el que paga para llegar, llega para robar… el origen  próximo de los males de la política electoral está en la manera como se alcanza al poder, cuando se llega supeditado por los negociantes del poder que financian las campañas, comprometen su autonomía… Quien conserva su independencia porque no depende económicamente  de los caciques de turno, aparte de banderas y promesas, se puede dar el lujo de decidir cómo gobierna y quién lo acompaña… Eso ya lo hemos padecido en el Quindío.

 


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net