Domingo, 16 Jun,2019
Opinión / DIC 16 2018

Propuesta de Navidad

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Hace poco una periodista de una revista  con la que colaboro habitualmente me preguntaba por qué este tiempo para muchas personas puede resultar estresante. La verdad es que si nos ponemos a ver muchas circunstancias, eventos y celebraciones que tienen lugar en Navidad pueden producir tensión. Hacer que este sea el mejor mes del año a veces no resulta tan fácil.

La expectativa de que Navidad es una oportunidad para descansar, disfrutar con alegría, divertirse y tener mayor contacto con los seres queridos, resulta con frecuencia muy demandante. La exigencia de estar contentos, disponerse para compartir, hacer cosas interesantes y divertidas, llevar a cabo todos los rituales que establecen  no solo las creencias religiosas sino los que cada año crea el comercio. Cumplir con todos los compromisos y ajustar el presupuesto para que alcance para todos, puede resultar agobiante y hacer que las personas se sientan abrumadas y cansadas. Además, y este es el efecto  más negativo, termina desvirtuando la verdadera  esencia de este época.

Pero como dicen “a pesar de los pesares”, tenemos la discrecionalidad para decidir  cómo vivirlo, podemos elegir hacer que estos días realmente nos den la paz y la alegría que merecemos y no resulten pesadas obligaciones que “sí o sí” tenemos que cumplir.

Si en  lugar de  obsesionarnos  con interminables listas de regalos a las que les invertimos agotadoras jornadas, dedicamos mas tiempo a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, del tiempo libre, para conversar, caminar, orar y muchas otras acciones que producen  satisfacciones  mas profundas y duraderas. Para compartir con gratitud y buena actitud con las personas cercanas.  Para vivir más con  alegría y menos  obligatoriedad las tradiciones navideñas. Para darse una tregua para las preocupaciones, los problemas y las cosas que inquietan o perturban. Generalmente nada pasa si se aplazan las angustias.

Estar “en modo Navidad” puede ser más simple y se trata más bien de  estar presente y permitirse disfrutar. Implica establecer prioridades y reducir las  expectativas que idealizan estas celebraciones, por ejemplo, que dar con generosidad, entrega y agradecimiento no significa necesariamente regalos costosos y a veces desmedidos. Más abrazos, más obsequios emocionales,  buenos deseos y acciones que aumenten la vivencia de  sentimientos  como la alegría, la ilusión y la esperanza.

Es momento también para estar con uno mismo.  El recogimiento puede ser la mejor ofrenda para que este tiempo se convierta en una celebración que nos enriquezca interiormente, un encuentro espiritual que nos acerque a Dios y  a una vida más tranquila, serena y con paz interior. Un acto personal de amor y renovación de la fe.
¡Les deseo una feliz Navidad llena de gratos y tranquilos momentos!


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